Ovinos paraguayos: genética premium, demanda insatisfecha y un futuro en construcción
A pesar del potencial en el sector ovino, el país aún enfrenta una fuerte demanda insatisfecha a nivel interno. Sofía Balansa, Directiva de la Asociación Paraguaya de Criadores de Hampshire Down, remarcó que la falta de vientres, así como la infraestructura y pocas políticas públicas limita el desarrollo pleno del sector.
¿Cómo se encuentra actualmente el sector ovino en Paraguay?
Es importante recalcar que estamos en una etapa de crecimiento, desarrollo y de muchísimo interés, ya sea a nivel de los productores, como de las asociaciones y del Estado, pues resulta necesario trabajar en el desarrollo de políticas públicas.
Además, nos encontramos en un proceso de formalización del sector, esto con el objetivo principal de rentabilizar. El censo ovino del Servicio Nacional Calidad y Salud Animal (Senacsa), en 2024, mencionaba un total de 335.000 cabezas ovinas, en comparación con lo establecido en 2022, cuando se hablaba de 480.000 cabezas, distribuidas en 26.000 establecimientos.
Nosotros nos enfrentamos a un gran problema actualmente, que es la demanda insatisfecha. Esto se debe al déficit de vientres para la producción de cordero, que es la fuente del consumo central. Ahora se habilitó la exportación de carne ovina a Israel y nos enfrentamos a un nuevo desafío en el mercado interno porque el consumo per cápita se encuentra entre los 0,3 y 0,5 kilogramos.
¿Qué necesita el sector para comenzar a proyectarse al crecimiento?
Se necesita saber cómo se encuentra el sector y su volumen, primeramente. Nosotros debemos proyectarnos a un hato ovino, para así responder a la demanda existente; en ese sentido, el sector sigue aún en una etapa de crecimiento, dentro de lo cual observamos como una oportunidad crucial la habilitación del mercado de Israel para la carne ovina nacional.
Solo en Asunción y Gran Asunción, nos falta en torno a los 600 mil kilogramos de carne ovina, pero creo que con políticas públicas podremos alcanzar mejores resultados. También debemos apuntar más a los trabajos con los productores y las asociaciones de todas las razas, en este caso Santa Inés, Dorper, Texel, Hampshire y Frisona, que se incorporó el año pasado.
En 2024 se dio la primera importación de Frisona y hoy día se está trabajando en la carne, la leche y el queso ovinos. Para seguir potenciando al sector, necesitamos también del apoyo de las entidades financieras, con el objetivo de obtener créditos accesibles para el productor y así financiar matrices e infraestructura a largo plazo, con buenas tasas de interés.
En cuanto a la calidad del ganado ovino nacional, ¿qué podría destacar?
Con respecto a la genética, actualmente podemos decir que ya hemos superado las expectativas. Muchas razas están naciendo hoy en día, sin mencionar los trabajos de transferencia de embriones y las inseminaciones.
De este modo, cada vez se da mayor oportunidad a la importación de vientres, así como también de carneros élite de cabañas. En este caso nosotros tenemos habilitada la importación de Argentina y de Uruguay; en la Expo Mariano Roque Alonso 2024 se logró vender una hembra pura a más de G. 100 millones.
Estamos muy avanzados y este año los productores seguirán apostando por la genética, el manejo y la infraestructura. A esto se sumaría también la inversión en tecnología, con el objetivo de apuntalar los procesos.