Forbes Paraguay
28 Diciembre de 2025 06.30

Santiago Zavattiero

Robert Harrison: Pensar Como Empresario Sentir Como Paraguayo

Robert Harrison, Presidente APF
Robert Harrison, Presidente APF
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Después de 16 años, Paraguay vuelve a un Mundial. Detrás del logro, una figura clave: Robert Harrison, el dirigente que modernizó la APF y devolvió al fútbol paraguayo a su lugar en el mundo.

Robert Harrison está sentado detrás de su escritorio en la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), institución que preside desde 2016. La oficina está llena de símbolos del camino recorrido: trofeos, medallas y fotos de antiguos presidentes. Desde allí, a casi una década de asumir el cargo, observa un presente histórico: después de 16 años, la selección mayor de Paraguay vuelve a jugar un Mundial. Esta vez será el de Estados Unidos, Canadá y México 2026. “Ordenar, organizar y estructurar”, resume Harrison cuando se le pregunta cuál fue la clave para lograrlo. La fórmula, asegura, no difiere de la que aplica en sus empresas. 

Pero, por sobre todo, subraya un punto que considera decisivo: “Armar un equipo profesional”. La historia reciente del fútbol paraguayo tiene en él a uno de sus protagonistas centrales. Bajo su conducción, la APF se transformó en una organización moderna, con estructuras estables y una visión empresarial que logró resultados tangibles: estabilidad económica, profesionalización institucional y un retorno al máximo escenario del fútbol mundial. 

Robert Harrison Tapa
Forbes Paraguay Tapa 9 / Fotografía Guillermo Fridman

El empresario detrás del dirigente 

Robert Harrison no solo lidera el fútbol paraguayo; también es uno de los empresarios más relevantes del país. 

Administra un conglomerado de 17 empresas junto a su hermano Aldo, con una facturación estimada en US$ 500 millones anuales, según datos de Forbes Paraguay. El grupo tiene su eje en el sector salud y farmacéutico, con compañías como el Hospital Británico y Seguro Santa Clara, el Sanatorio y Seguro Médico Migone, la industria farmacéutica Quimfa y la imprenta Nobel, entre las más importantes.

“Voy rotando”, explica cuando se le pregunta cómo divide su día entre negocios, fútbol y familia. “La mayor parte del tiempo la destino al fútbol, a la APF. Luego voy rotando entre las empresas que manejamos y, de tarde, paso tiempo con mi familia”. Esa dinámica se volvió una rutina natural. “Estando en una empresa, uno puede recibir llamadas de otra o del fútbol; entonces voy gestionando y comunicando. Ya es algo natural”, cuenta. 

Su estructura de trabajo está diseñada al detalle. “Tengo gente de confianza en las empresas, y en la APF hay un comité estratégico que reúne a todos los gerentes, con reuniones periódicas. Además, tengo un equipo de cuatro o cinco asesores que trabajan en las cuestiones estratégicas”, señala

Robert Harrison, Presidente APF

Un apellido con historia 

Harrison proviene de una familia estrecha mente vinculada al fútbol paraguayo. Es hijo del escribano Óscar Harrison y nieto del coronel Sampson Harrison, ambos expresidentes de la Asociación Paraguaya de Fútbol. La tercera generación, sin embargo, no heredó solo el compromiso, sino también el desafío de modernizar una institución en crisis. 

Cuando asumió en 2016, el fútbol mundial atravesaba el escándalo del FIFAGate. “Fue un bochorno mundial, pero también una oportunidad para grandes cambios porque se pudo limpiar la institución”, recuerda. “Eso me motivó a entrar a un mundo más complejo y ramificado, donde tenes relaciones con FIFA, CONMEBOL, las federaciones y los clubes. 

Al llegar a la presidencia decidí hacer cambios importantes dentro de la organización”. Desde el inicio, su visión fue clara: profesionalizar la APF. “Desde la campaña armé una planificación estratégica con un equipo técnico preparado que conocía el mundo del fútbol. El objetivo principal era resolver los temas urgentes, y uno de ellos eran los derechos de televisión, que en ese momento rondaban los US$ 4,6 millones”, cuenta. Siete meses después, lograron triplicar los ingresos. 

“Ese fue, sin dudas, uno de los hitos más importantes de nuestra gestión, por el alivio económico que significó para todos los clubes”, afirma. Hoy la APF mueve contratos millonarios y su impacto alcanza a más de seis millones de paraguayos. Harrison la describe como una organización que funciona con lógica empresarial: “La APF tiene su lado administrativo como una empresa, con la diferencia de que el fútbol está atravesado por la pasión. El secreto para administrar emociones, egos y personalidades es mantener los pies sobre la tierra. Ni antes éramos los peores ni ahora somos los mejores”. 

Robert Harrison, Presidente APF

La gestión detrás de la clasificación 

La clasificación al Mundial 2026 no fue producto de un golpe de suerte, sino de un proceso de reconstrucción que llevó casi una década. “En nuestro primer año cubrimos el mandato que dejó Alejandro Domínguez, que se había ido a la CONMEBOL. Lo primero fue traer profesionales para planificar con detalle. Desde el inicio hicimos una planificación a diez años; cambiamos el estatuto para mejorar la estructura y profesionalizar el organigrama”, relata. 

El golpe más duro fue no haber logrado el objetivo en 2022. “No clasificar al Mundial de Qatar fue un baldazo de agua fría. Pero eso nos hizo recalcular y volver a las raíces. Necesitábamos ir a los chicos, y fue entonces cuando construimos el Centro de Alto Rendimiento de las Divisiones Formativas (CARDIF)”, recuerda. 

El complejo, que cuenta con 12 canchas de césped sintético y una infraestructura de primer nivel, se convirtió en una referencia regional. “Hoy todos los chicos practican ahí. Le dimos un panorama más claro al fútbol paraguayo, enfocándonos en preparar a las futuras generaciones”, dice. 

Ese enfoque a largo plazo comenzó a dar resultados. En agosto de 2024, la llegada de Gustavo Alfaro a la selección nacional consolidó el proceso. “Uno siempre cree. El fútbol siempre da revancha. Estábamos en un momento complicado, pero la llegada del profe Alfaro imprimió algo que superó los límites de todos los paraguayos. Es una persona muy profesional, carismática y motivadora. Esas tres claves a nosotros, los paraguayos, nos encantan”, confiesa. 

Hoy, con Paraguay nuevamente en el mapa mundial, Harrison sostiene que el equipo “no tiene techo”. “Sueño con salir campeón del mundo. Sabemos que hay muchos obstáculos, pero vamos a pelear todos los partidos. Los jugadores recuperaron la confianza. El sueño está intacto”, asegura.

Robert Harrison, Presidente APF

El impacto del fútbol en la economía

El fútbol paraguayo no solo mueve pasiones, también mueve dinero. “En años anteriores se vendían unas 13.000 remeras por año. En el último combo, cuando la clasificación era inminente, se vendieron más de 30.000”, detalla Harrison. “Eso es lo que despierta el fútbol: crecimiento económico y entusiasmo colectivo”. 

El fenómeno trasciende lo deportivo. Durante el Mundial 2026, Paraguay contará con “Casas Albirrojas” en Miami y Nueva York, además de una itinerante, pensadas como puntos de encuentro para los paraguayos residentes y turistas. “Queremos que sea una experiencia inolvidable. Un lugar donde cualquiera pueda entrar, ver la historia de los mundiales de Paraguay y compartir nuestras costumbres”, explica. 

Consciente de que muchos jóvenes nunca vieron a la selección en un Mundial, afirma que la clasificación tiene un significado especial. “Tenemos un doble compromiso: hacer de este Mundial uno de los mejores de la historia. Queremos que todos los paraguayos puedan disfrutarlo, aquí o allá”, sostiene.

Trayectoria

Un liderazgo con sello propio

Harrison se define como un dirigente pragmático. “En las empresas uno decide según los resultados y puede ajustar rápido. Si marketing gasta más de lo previsto, frenas un poco. En el fútbol no podes hacer eso. La pasión muchas veces te lleva a tomar decisiones que no siempre son las mejores. Pero aprendes a tener paciencia y prudencia, que son virtudes esenciales”, reflexiona. 

Esa paciencia, dice, es una de las grandes lecciones que el fútbol le dejó como empresario. “Uno de los puntos más importantes fue aprender a armar grandes equipos capaces de superar las crisis. Las crisis no son solo deportivas; también forman parte del funcionamiento normal de cualquier organización. En toda administración hay errores, pero un equipo sólido y una planificación revisada año a año son pilares para el crecimiento”, explica.

A lo largo de su gestión, Harrison insiste en que el éxito de la APF radica en haberla convertido en una institución previsible. “Ingresamos en 2016, pero en 2018 comenzamos una reorganización interna. Hace alrededor de un año hicimos los últimos ajustes, y hoy la APF funciona como una empresa multinacional: ordenada, estructurada y moderna”, sostiene.

Robert Harrison, Presidente APF

Desafíos y visión a futuro

El próximo gran desafío está claro: el Mundial 2030. Paraguay será una de las sedes simbólicas del torneo junto a Argentina y Uruguay. “Los desafíos son varios, sobre todo en infraestructura: aeropuertos, rutas, conectividad y estadios. Cumplir con los estándares de FIFA nos impulsa a soñar en grande. Sin duda, el estadio del Club Olimpia será mundialista, y también se proyectan cambios en el Defensores del Chaco”, anticipa. 

La relación con FIFA es constante. “Ya hubo unas 20 reuniones en el país, y eso demuestra que se está trabajando y que el proceso crece de manera sostenida”, revela. “Ojalá podamos albergar más de un partido; en eso estamos insistiendo”. 

El compromiso del Estado, dice, será determinante. “El Mundial será el primer gran evento global en el que Paraguay estará en los ojos del mundo. Tenemos muchas tareas por delante, especialmente en infraestructura. Pero ya se han firmado los compromisos de parte del Gobierno. En 2019 organizamos un Mundial de Fútbol de Playa con 24 equipos y fue un evento altamente profesional. Sabemos lo que implica estar a la altura”, recuerda.

La mirada empresarial y el legado familiar

Robert Harrison no oculta su visión de largo plazo. “En el mundo empresarial tenemos el desafío de armar nuestro Holding con mi hermano Aldo, para que se nos conozca de una manera diferente”, explica. Esa integración, dice, será la base para consolidar la expansión de su Grupo. 

Cuando se le pregunta si alguna vez pensó en la política, la respuesta es tajante: “No. Soy del fútbol. Cuando termine mi misión aquí, me dedicaré a mis empresas y a mi familia. No existe posibilidad alguna de que me dedique a la política”. 

En su tono no hay falsa modestia ni euforia, sino convicción. La misma con la que llevó a Paraguay de vuelta a la Copa del Mundo. “No hay que darse por vencido frente a los obstáculos. Hay que animarse a soñar y llevar adelante esos sueños, incluso cuando se hacen difíciles. Mantener los pies sobre la tierra y planificar los cambios es esencial. La paciencia es la clave”, resume. 

El fútbol, la empresa, la familia: tres mundos que para Robert Harrison no compiten, sino que se complementan. En cada uno aplica la misma fórmula: planificación, profesionalismo y equipo. Por eso, cuando se le pregunta cuál fue el secreto de este ciclo, responde sin dudar: “Ordenar, organizar y estructurar”. En otras palabras, pensar como empresario, pero sentir como futbolista. Y esa combinación, en Paraguay, acaba de devolver al país a su lugar en el mundo. 

Más allá de los cargos y los resultados, Harrison reconoce que su mayor sostén está en casa. Habla de su esposa y de sus cuatro hijos como el equilibrio que lo acompaña en cada etapa, en cada decisión compleja y en cada momento de incertidumbre. “Sin ellos, nada de lo que hago tendría sentido”, suele repetir. 

Su familia no solo es refugio, sino también motor: la razón por la que busca construir un legado que trascienda lo deportivo y lo empresarial, y que inspire a las próximas gene raciones.

Cargos en CONMEBOL y FIFA

Robert Harrison es miembro del Consejo de la CONMEBOL con rango de Director y Presidente de su Comisión de Competiciones por Equipos. Es también Presidente de la Comisión de Competiciones de Selecciones Nacionales Masculinas de la FIFA.

En familia

Su hermano Aldo Harrison, socio empresarial del conglomerado que mueve cerca de US$ 500 millones por año, según cifras de Forbes Paraguay. La organización tiene su corazón en el rubro de la salud y los fármacos, integrando firmas relevantes como el Seguro Santa Clara, el Hospital Británico, el Sanatorio Migone, la Química Farmacéutica Quimfa y la imprenta Nobel, entre varias más.

Aldo Harrison
Aldo Harrison

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