Anticiparse al futuro, la clave para transformar empresas e invertir en Real Estate
El futuro de las organizaciones no se espera, se construye. Esa fue la idea central que planteó Mauro Flores Camacho, director de MFC Consulting, ante empresarios y desarrolladores paraguayos para pensar el mercado inmobiliario regional. Su mensaje fue directo: la adaptación quedó obsoleta. Ahora, la transformación interna distingue a las compañías que lideran de las que solo reaccionan cuando el cambio ya llegó.
“No buscamos transformar organizaciones para adaptarse al futuro, las transformamos para que sean quienes lo construyen”, afirmó el consultor mexicano. Para graficar la idea, relató una escena de su infancia en su natal Veracruz, donde aprendió que antes de cada ola visible existen corrientes que se mueven por debajo del agua, casi siempre imperceptibles.
Esas corrientes profundas, explicó, son las señales tempranas que anticipan una oportunidad de negocio antes de que se convierta en tendencia masiva. Quien identifica el movimiento subterráneo del mercado invierte primero y con mejores condiciones. Quien espera la ola formada llega tarde, paga más caro y compite en un terreno donde las ventajas ya fueron repartidas entre los más atentos.

Para Flores Camacho, el sector inmobiliario no encabeza el desarrollo económico de un país. Al contrario, se mueve en consonancia con él. “El verdadero valor del Real Estate no está en construir edificios, sino en anticipar hacia dónde crecerán las ciudades”, sostuvo. Cada ruta nueva, cada puente y cada centro logístico que se habilita genera, explicó, inversión inmobiliaria posterior de distintos formatos y tamaños.
En ese sentido, mencionó la ruta bioceánica como una de las corrientes macroeconómicas más relevantes para el futuro próximo de Paraguay. Su construcción permitirá reducir costos logísticos y conectará a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, lo que abrirá nuevos negocios hacia el norte del país, una zona todavía poco explorada por desarrolladores pero con potencial de crecimiento sostenido en los próximos años.
El especialista también citó al sector agroganadero, la energía y la manufactura como motores que impulsan de forma indirecta al Real Estate, ya que todos ellos requieren tierra disponible para operar con normalidad. Recordó que Paraguay alberga la tercera planta generadora de energía más grande del mundo y que la migración laboral brasileña suma alrededor de 1.000 personas cada semana.
“Como siempre digo, Paraguay lo tiene todo y una de las cosas que tiene son oportunidades de negocio”.
El financiamiento, dijo, será otro factor decisivo para el desarrollo futuro del sector. Las tasas de interés para créditos inmobiliarios rondaban el 46%, mientras que hoy se busca llevarlas a 6,5%, además de extender los plazos de crédito de 6 a 30 años. Ese cambio, advirtió, convertirá al sector en un negocio cada vez más atravesado por la lógica financiera.
Sobre el tamaño real de la oportunidad, expresó: “En Paraguay existe una demanda de 800 millones de dólares en el rubro inmobiliario”, aseguró. Aclaró que esa cifra incluye tanto edificios verticales como viviendas, barrios cerrados horizontales y oficinas, un abanico que exige a los desarrolladores diversificar en lugar de apostar a un único producto.
El déficit habitacional sigue siendo, según explicó el consultor, uno de los grandes desafíos estructurales del país, ya que buena parte de la población todavía no logra acceder a su primera vivienda propia. En este punto particular, indicó que conviven dos posibles respuestas complementarias: la intervención directa del Estado y la inversión privada de desarrolladoras dispuestas a asumir y gestionar el riesgo del negocio.