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Sandra Noguera
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Desde la Cappro resaltaron los ingresos que podría generar Paraguay al exportar soja industrializada

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La Gerente General de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Sandra Noguera, manifestó que Paraguay produce millones de toneladas de soja cada año, pero industrializa menos del 25%, lo que limita su capacidad de generar divisas, empleo y desarrollo económico.

13 Abril de 2025 08.00

La primarización de las exportaciones, sumada a la falta de políticas públicas que impulsen al sector agroindustrial, mantiene al país en desventaja frente a competidores regionales, observó la Gerente General de la Cappro, Sandra Noguera. Así, desde el sector se reclama una estrategia más agresiva para atraer inversiones, procesar más internamente y potenciar el valor agregado, puntualizando que la clave está en convertir volumen en desarrollo.

¿Cómo impacta en la economía que Paraguay exporte más soja de la que industrializa?
La mayor participación de la exportación de productos en estado natural en comparación con la de productos agroindustriales impacta negativamente sobre el ingreso de divisas a la economía nacional.

La mayor primarización de la exportación es un factor que, junto con la caída de los precios internacionales de la soja, causó una retracción del 9% en el acumulado de divisas de la cadena de la oleaginosa, al cierre de noviembre del 2024 con respecto al mismo periodo comparado del 2023.

Con unos 10,7 millones de toneladas de soja cosechadas en el 2024, la industria paraguaya procesó menos del 25% de este volumen, lo que dejó a la agroindustria con una capacidad ociosa del 40%, situación que resulta en una paradoja porque somos uno de los mayores productores mundiales de soja.

Además de las divisas, la industria genera empleo directo e indirecto de calidad, propicia mayores servicios asociados a la cadena, ingresos fiscales y aportes al sistema de previsión social; así también, desestacionaliza la logística y las operaciones a lo largo del año.

¿Prevén una mejora para este 2025 en las agroindustrias?
Hay cierto nivel de optimismo para el año que inicia, pero la situación dependerá principalmente de lo que suceda en otros mercados con los que las industrias paraguayas compiten por la producción nacional de materia prima agrícola, ya que se tienen pocas señales de que se vayan a dar cambios importantes en las políticas públicas que afectan a la competitividad de la agroindustria nacional.

Tal vez el único indicio que se haya tenido en ese sentido últimamente es el del Ministro de Industria y Comercio (MIC), Javier Giménez, que había declarado el mes pasado que para fortalecer a la industria paraguaya, que está compitiendo por la materia prima nacional con las plantas de otros países (particularmente las de Argentina), se necesita una política que favorezca al sector y mencionó una posible medida de admisión temporaria de la soja para nuestro país, en una conferencia de prensa en la Unión Industrial Paraguaya (UIP).

Si bien, la admisión temporaria es solo uno de los factores necesarios para ayudar a mejorar la competitividad de las industrias aceiteras paraguayas, permitiría equipar la cancha con relación a las industrias de otros países que ya cuentan con esta medida y daría posibilidad a la provisión de materias primas agrícolas en periodos específicos donde el mercado así permita, al poder importarlas bajo un régimen flexible.

En resumen, la suerte de la industria de molienda de soja en el país dependerá de las políticas comerciales, cambiarias e industriales que apliquen los países donde se destina nuestra exportación de soja en estado natural (principalmente Argentina y Brasil), visto que Paraguay carece de una política industrial, no hay ningún tipo de incentivo y además el foco es fiscal y cortoplacista.

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