Una comunidad de apoyo es necesaria para el desarrollo de la mujer, según Valeria Piscoya
Comprender las múltiples responsabilidades que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral no solo crea un ambiente más humano, sino que también se traduce en equipos más comprometidos y productivos. El liderazgo con empatía es la clave para potenciar el verdadero talento y alcanzar mejores resultados.

El séptimo panel de Mujeres Power inició con la premisa del significado del síndrome del impostor.

Un fenómeno psicológico donde personas exitosas sienten que no merecen sus logros y temen ser descubiertas como "fraudes". A pesar de evidencias claras de su competencia, creen que han alcanzado sus metas por suerte o ayuda externa, y no por sus propias habilidades.

En este contexto, Valeria Piscoya, socia fundadora y CEO de Be Different, mencionó que este síndrome suele presentarse mayormente en mujeres, debido a que, en la mayoría de los casos, el entorno mismo lo propicia.

El síndrome del impostor es una sombra que persigue silenciosamente a muchas mujeres en sus trayectorias profesionales.

"Nos dicen muchas veces que no somos suficientes, que tenemos que probar más, que tenemos que perseguir", expresó Valeria Piscoya.

Desde su rol como coach ontológica, Piscoya se enfoca en trabajar la autoestima y la inseguridad que muchas veces frenan el desarrollo personal y profesional. La piedra angular de su enfoque radica en la firme creencia de que el crecimiento profesional de las mujeres no puede darse sin una comunidad de apoyo sólida y empática.

Un nuevo modelo de liderazgo

En Be Different, más del 90% del equipo está compuesto por mujeres. Pero más que una estadística, es un manifiesto.  La CEO confesó tener una preferencia clara por contratar mujeres, en parte como respuesta directa a un estigma aún persistente: la supuesta dificultad de trabajar entre mujeres.

Lo que suele escucharse, dijo, no refleja su experiencia real. A menudo se repite que las mujeres son competitivas entre sí, pero su vivencia demuestra lo contrario.

Valeria Piscoya, socia fundadora y CEO de Be Different

Explicó que sus reuniones no inician hablando de tareas ni pendientes, sino preguntando cómo se sienten las integrantes del equipo, qué las preocupa o cómo está su familia. Y dijo que, cuando una compañera en su equipo cuenta que tiene a su hijo enfermo o se siente presionada, el equipo reacciona con empatía. Se desarrolla una hermandad desde la cual se puede trabajar en conjunto.

Ese tipo de dinámicas no solo genera un ambiente laboral más saludable, sino que fortalece el rendimiento. "Los resultados son mucho mejores cuando las personas sienten que están apoyadas por su comunidad", afirmó. Dando a entender que una comunidad de apoyo es necesaria para el desarrollo de la mujer.

Entre la tecnología y la humanidad

De cara al futuro, Piscoya visualiza la tecnología como una herramienta, pero subraya que la clave está en no perder el contacto humano.

"Estamos en una generación que, a causa de tanta tecnología, quiere recuperar el desarrollo de este contacto. No se trata de salir de la tecnología, sino de crear experiencias con ella", explicó.

Esta visión de equilibrio también se traslada al plano personal. Para la socia fundadora, el futuro ideal no implica elegir entre el rol de madre, empresaria o líder. Es un todo integrado.

"Me encanta esta etapa porque creo que podemos llevar un negocio, criar a nuestros hijos, crecer profesionalmente y disfrutarlo todo al mismo tiempo", aseguró con convicción.

La comunidad como motor del cambio

Piscoya insistió en que el desarrollo profesional de las mujeres requiere de liderazgos conscientes de la realidad social que enfrentan. En sus palabras, nos encontramos en una sociedad donde muchas mujeres no solo trabajan, sino que también sostienen el hogar, cuidan a los hijos y a los padres. "Son múltiples responsabilidades que no se pueden ignorar", remarcó.

En ese contexto, el liderazgo con perspectiva de género deja de ser una opción y se convierte en una necesidad. "Cuando una líder comprende y empatiza con esas cargas, no sólo humaniza el ambiente laboral, sino que potencia los resultados", concluyó.