El Doble Vidriado Hermético facilita la obtención de espacios más agradables y optimiza la utilización de energía
La evolución de las envolventes edilicias redefine la relación entre el diseño contemporáneo y el consumo energético urbano. Elisa Zicarelli, asesora de Ekoglass, sostiene que el Doble Vidriado Hermético es una tecnología clave para regular la temperatura, mitigar ruidos y reducir drásticamente el gasto en climatización dentro de las ciudades.

La arquitectura contemporánea experimenta un cambio muy profundo, transitando desde construcciones pesadas con muros predominantes y aberturas reducidas hacia imponentes estructuras vidriadas, con grandes entradas de luz solar en todos los espacios. Este cambio de paradigma permite cubrir grandes superficies y potenciar la conexión visual entre interiores y exteriores. Sin embargo, la transformación también exige nuevas estrategias de diseño para regular la incidencia directa del sol en todos los ambientes.

En las grandes urbes, la concentración de calor se intensifica y, por ello, controlar la radiación que ingresa a los espacios se vuelve clave para no disparar el gasto energético en refrigeración. Frente a este desafío, la planificación de la envolvente edilicia cobra un rol protagónico y requiere siempre materiales inteligentes que actúen como filtros eficientes contra los factores climáticos externos.

Para comprender adecuadamente esta tecnología, Elisa Zicarelli explica que el vidrio es la mejor opción porque es un material carente de poros. En este sentido, el Doble Vidriado Hermético (DVH) es una opción ideal, ya que se trata de un conjunto de dos vidrios paralelos separados entre sí por un espaciador, herméticamente sellado en todo el perímetro y contiene una cámara de aire seco.

Elisa Zicarelli, asesora técnica de EKOGLASS. FOTO: IVÁN ACOSTA PARA FORBES PARAGUAY

Esta implementación técnica optimiza notablemente la transmitancia térmica de la fachada edilicia, reduciendo pérdidas energéticas y potenciando el ahorro en calefacción y refrigeración artificial, dos aspectos cruciales para alcanzar el estándar de eficiencia en el competitivo mercado inmobiliario corporativo y residencial del mundo actual.

Un vidrio simple registra un elevado coeficiente térmico de 5,8, pero el sistema hermético con una cámara de 12 milímetros logra reducirlo notablemente a 2,8. Al respecto, Elisa Zicarelli destaca: “El verdadero valor de una ventana no está solo en lo que deja ver, sino en todo lo que protege. Este es el verdadero poder del Doble Vidriado Hermético”.

Para dimensionar este impacto, resulta útil analizar la matriz de consumo energético en las ciudades. Los edificios representan el 35% del total consumido en áreas urbanas. Al desglosar la cifra, se revela que el 50% de la energía utilizada en un inmueble se destina exclusivamente a la climatización, convirtiendo a las ventanas ineficientes en un problema de alto costo económico.

Elisa Zicarelli, asesora técnica de EKOGLASS. FOTO: IVÁN ACOSTA PARA FORBES PARAGUAY

Frente a esta situación, la tecnología industrial ofrece soluciones sumamente versátiles y adaptables a cada proyecto arquitectónico. La especialista detalla las variables de diseño que caracterizan a los sistemas de Ekoglass señalando lo siguiente: “Existen diferentes herramientas, o sea, hay distintos tipos de vidrio, de distintos colores que permiten generar esto. Esta es la configuración básica de un DBH Coins”.

Esta estructura contempla un cristal exterior templado y tonalizado, una cámara de aire que varía entre 9, 12 y 15 milímetros, selladores que actúan como barrera de vapor, y un vidrio laminado interior que garantiza seguridad acústica y física. Con esta sólida configuración técnica, “El Doble Vidriado Hermético es la solución que integra confort y eficiencia para mejorar cada espacio”.

La versatilidad de estos sistemas permite trasladar los mismos estándares corporativos a residencias unifamiliares en barrios cerrados. En estas viviendas, las amplias fachadas vidriadas exigen frenar eficazmente el ingreso de la radiación directa. Las pruebas visuales demuestran cómo la tecnología disminuye notablemente la temperatura en el interior de los ambientes sin necesidad de recurrir permanentemente a pesadas cortinas. Asimismo, el Doble Vidriado Hermético aporta una magnífica aislación acústica frente a los ruidos molestos del tránsito urbano. Adicionalmente, el sistema reduce drásticamente el efecto de muro frío en invierno y elimina por completo la condensación superficial en los cristales.