Una apuesta ecológica que rinde frutos: así crece Organitec desde Paraguay
Ramiro Samaniego, Director de Organitec, resaltó la manera en que la empresa logró romper la resistencia inicial del sector y posicionarse como una alternativa sostenible frente a los productos tradicionales. Así, hoy su fertilizante alcanza una eficiencia agronómica de hasta 70%, consolidándose como un modelo que demuestra cómo la sostenibilidad puede ser también una decisión rentable.
La sostenibilidad es un concepto cada vez más relevante en diversas industrias. En el sector de la agricultura, ¿cómo está contribuyendo Organitec a este modelo de negocio sostenible?
Organitec es una empresa dedicada a la fabricación de fertilizantes, que surgió en 2015 con una innovadora propuesta. Fuimos la primera fábrica en Latinoamérica y la primera en Sudamérica en producir un fertilizante diferenciado, que llamamos Órgano mineral granulado. Anteriormente, existían productos similares, pero los métodos de producción eran inferiores.
Lo que nosotros hicimos fue un proceso industrial innovador, donde compostamos materiales, agregamos minerales adicionales en polvo y los gránulos resultantes contienen todos los compuestos necesarios en un solo grano. Este fertilizante tiene una eficiencia agronómica mucho mayor que los fertilizantes tradicionales, alcanzando hasta un 60-70%. El proceso no solo tiene ventajas económicas, sino también un impacto positivo en el medio ambiente, pues mejora la estructura del suelo y favorece la sostenibilidad a largo plazo.
Es interesante cómo un producto innovador puede contribuir a la sostenibilidad. ¿Cómo han reaccionado los productores a esta propuesta de un fertilizante sostenible en lugar de los productos tradicionales?
Al principio nos costó un poco introducir este producto, porque cambiar la mentalidad de los productores hacia un fertilizante diferenciado no es sencillo. Sin embargo, a medida que fuimos demostrando sus beneficios, la aceptación creció. Lo que hicimos fue crear áreas experimentales, trabajando lado a lado con los productores.
Les pedimos que usaran nuestro fertilizante mientras mantenían sus prácticas tradicionales para compararlos. Los resultados fueron positivos, y muchos de los productores que probaron el fertilizante ahora lo utilizan en una escala mucho mayor. Hoy en día, la apertura de los productores es superior porque, en términos de costo, estamos logrando equiparar el precio de nuestros productos con los fertilizantes tradicionales, e incluso, en algunos casos, los costos son más bajos.
¿Qué factores consideras que han ayudado a que los productores se abran a estos nuevos modelos sostenibles?
Al principio, la barrera más grande era económica, ya que nuestro fertilizante tenía un precio más alto en comparación con los tradicionales. Pero lo que hicimos fue demostrar que el precio superior se compensaba con un rendimiento igual o incluso mejor. A medida que aumentaba la conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad, los productores comenzaron a ver los beneficios no solo en términos de rendimiento, sino también en el impacto ambiental.
Usar nuestro fertilizante no solo mejora la productividad sino que también contribuye a la salud del suelo, lo que es crucial para la sostenibilidad a largo plazo. Así, hemos podido superar la barrera económica al demostrar que lo que hoy parece una inversión más alta se traduce en un futuro más rentable y ecológico.