Sostenibilidad con impacto: cómo la AFD impulsa el cambio desde el sistema financiero
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) impulsa el financiamiento sostenible a través de productos específicos, alianzas estratégicas y fondos de garantía para proyectos de alto impacto. Su titular, Stella Guillén, destacó cómo la entidad promueve un modelo que combina eficiencia operativa con beneficios ambientales y económicos.

La Presidenta de la AFD, Stella Guillén, resaltó la manera en que la institución acompaña a las empresas en su transformación hacia prácticas más responsables, con condiciones financieras adaptadas. Desde su visión, la sostenibilidad es una necesidad empresarial más que una tendencia y los consumidores, especialmente los jóvenes, ya marcan la diferencia en esta nueva cultura.

En el contexto de la sostenibilidad, el sistema financiero juega un papel clave en impulsar políticas sostenibles. Desde la AFD, ¿de qué manera están contribuyendo a este objetivo?
El sector financiero es fundamental para impulsar el financiamiento sostenible, y desde la AFD hemos adoptado diversas estrategias para fomentarlo. Primero, estamos diseñando productos financieros específicos que faciliten la inversión en proyectos sostenibles.

Además, canalizamos recursos más concesionales, lo que permite que las empresas puedan acceder a financiamientos en condiciones más favorables. También trabajamos en alianzas estratégicas para ofrecer capacitación y transferencia de conocimientos, ayudando a las empresas a comprender mejor los modelos sostenibles.

Finalmente, estamos diseñando productos que ayudan a gestionar los riesgos, especialmente en sectores emergentes que suelen ser percibidos como de alto riesgo. Esto lo hacemos a través de nuestros fondos de garantía.

¿Cuáles son los principales beneficios que las empresas pueden obtener al aplicar modelos de negocio sostenibles?
Aplicar modelos de negocio sostenibles tiene muchos beneficios. Desde la AFD, creemos que la eficiencia es uno de los factores clave. No se trata solo de ser más amigables con el medio ambiente, sino también de reducir costos operativos y aumentar la productividad. Por ejemplo, al ser más eficientes en el uso de los recursos, las empresas pueden optimizar sus procesos, lo que les permite generar mayores ingresos con menores costos.

Es por eso que, desde nuestra perspectiva, el financiamiento debe acompañar a las empresas en su ciclo productivo, ajustándose a sus necesidades y ofreciendo condiciones favorables, como plazos más largos o tasas de interés más bajas. La sostenibilidad no solo es una ventaja ambiental, sino también económica.

Sabemos que la sostenibilidad implica un cambio cultural, tanto en las empresas como en la sociedad en general. ¿Cómo están cambiando las empresas hacia un modelo más sostenible y cómo está reaccionando el público y los consumidores ante estos cambios?
El cambio cultural hacia la sostenibilidad ya está en marcha, aunque no siempre de la manera más rápida que nos gustaría. Sin embargo, estamos viendo avances significativos. Muchas organizaciones internacionales, como el Pacto Global y WWF, están impulsando la sostenibilidad desde diversos frentes, y nosotros también estamos trabajando codo a codo con estas instituciones.

Además, las entidades de financiamiento internacional están destinando recursos para proyectos sostenibles, lo que demuestra el compromiso global con la sostenibilidad. Poco a poco, las empresas están comprendiendo que la sostenibilidad no es solo una moda, sino una necesidad, y estamos viendo cómo cada vez más se suman a esta visión.

En cuanto al público, especialmente los consumidores más jóvenes, hay una creciente conciencia de la importancia de apoyar a empresas que adoptan prácticas sostenibles. Esto está creando una presión positiva sobre las empresas, que se ven motivadas a adaptarse para no perder competitividad en un mercado que valora cada vez más la sostenibilidad.