Teo Urbieta, Gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de las Tacuaras S.A., remarcó que las prácticas sostenibles han empezado a marcar la hoja de ruta para aquellas empresas que desean constituir la diferencia en un futuro, con su vigencia en el tiempo. Para el profesional, resulta primordial, por parte de las firmas, entender la importancia de empezar a diseñar metas cada vez más vinculadas al medioambiente.
"Además, resulta primordial tener una medición de cuál es el impacto que estamos teniendo, para trazar metas e indicadores de cumplimiento. Esto aparte de un presupuesto que realmente permita el desarrollo de los planes; en el caso de las Tacuaras, el Directorio es muy consciente e instaló una Gerencia de Sostenibilidad para hacerlo realidad", ejemplificó.
Por su parte, Carlos Mangabeira, Presidente de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (CISPY) habló del impacto de firmas sostenibles en el país. De acuerdo con los números de la Cámara, la industria emplea 7.000 personas directas en las fábricas; registra 2.500 centros de acopio de productores reciclables en todo el país y 25.000 personas incorporadas a la cadena de reciclaje, con lo cual se generarían beneficios a 130.000 personas, atendiendo que 200.000 toneladas de desechos son reciclados por año.
"Esto va desde papel, cartón, vidrios, metales ferrosos y no ferrosos, diferentes tipos de plásticos, neumáticos, desechos electrónicos, entre otros. Esas toneladas alivian la cantidad de volumen a rellenos sanitarios y cauces hídricos, evitando además la quema de desechos; con lo cual hablamos de un importante registro de huellas de carbono", puntualizó.
De este modo, el experto indicó que se generan más de G. 700.000 millones en impuestos y contribuciones por parte de las industrias de la CISPY. Esto sin mencionar las exportaciones por más de US$ 200 millones en un mercado interno de US$ 200 millones; Mangabeira manifestó al respecto que el sector está creciendo de manera significativa.
Claves de la sostenibilidad y sus avances
Urbieta subrayó que las prácticas sostenibles también requieren de una capacitación constante, con el objetivo de diseñar una hoja de ruta específica para la ejecución de planes sustentables. Al respecto, hizo hincapié en cómo las pequeñas acciones hacen la diferencia: desde el consumo responsable del agua y de la electricidad.
"La sostenibilidad no es una cuestión romántica, se trata de optimizar los recursos al buscar una economía circular. Al promover esto, se puede lograr la rentabilidad deseada", relató, agregando como ejemplo las labores de las Tacuaras con los residuos de la producción avícola, los cuales son aprovechados para generar un nuevo producto comercializable, reduciendo su huella ambiental y abriendo una línea de ingresos adicional.
Por otro lado, en cuanto a los avances dentro de las industrias sostenibles, el Presidente de CISPY puntualizó que hay firmas dentro de la Cámara con 45 años en su rubro, sin mencionar que el sector constantemente ha venido evolucionando hacia otros segmentos. Con respecto a los progresos registrado, destacó cómo una fábrica nacional de vidrios montó una planta para la producción de botellas, a través de envases reciclados de vidrio.
Esto, con un horno híbrido, siendo el más moderno de Sudamérica, a lo cual se sumaría otra innovación clave, la de Circular PET, con una inversión de US$ 25 millones. De esta manera, el experto resaltó cómo el país se está mostrando como un referente regional en términos de reciclaje, con lo cual expuso que, en cinco años, las inversiones en el sector están orillando los US$ 100 millones, lo cual se espera duplicar en otros cinco años más.
De esta manera, las prácticas sostenibles no solo reducen el impacto ambiental, sino que también fortalecen la competitividad del país al abrir puertas a nuevos mercados y atraer inversiones responsables. Estas acciones contribuyen a un crecimiento económico más equilibrado y resiliente para Paraguay.
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