¿Puede Paraguay convertirse en el próximo hub de inteligencia artificial?
Mientras la industria global de inteligencia artificial avanza a una velocidad inédita, Paraguay aparece en el radar de los inversionistas tecnológicos como una oportunidad "única en la región".
Sebastián Völlm, CEO de PromptJoker, lo resume claramente: "Elegí Paraguay porque es un país con muchas oportunidades, mucho margen para crecer y un mercado muy virtual." Su tesis es clara: la inteligencia artificial (IA) no existe sin infraestructura, y esa infraestructura necesita amplias cantidades energía.
Völlm insiste en un punto que Paraguay suele subestimar: "La IA no es solo software, es infraestructura física. Y esa infraestructura necesita energía, refrigeración, conectividad y seguridad."
En su visión, Paraguay puede ofrecer los cinco pilares que hoy busca el mundo para instalar centros de datos avanzados: abundancia de energía limpia, distribución eléctrica con redundancia, sistemas de refrigeración eficientes, conectividad internacional robusta y estabilidad jurídica.
PromptJoker, especializada en infraestructura de data centers y gestión energética, ve en Itaipú el diferencial más contundente. "Paraguay tiene energía renovable que ni siquiera usa a la mitad. Y además exporta a Brasil," recuerda Völlm.
En un escenario global donde los costos energéticos se disparan, este punto por sí solo cambia el tablero.
Pero la energía no basta: la distribución también importa. "Un centro de datos no puede tener cortes. Cada corte puede significar una pérdida de millones de dólares," explica. La ANDE, con su red de subestaciones y redundancias, ofrece una base atractiva para proyectos de gran escala.
Estados Unidos y Europa concentran más del 70% de los datos del mundo. Sus costos, tiempos regulatorios y saturación hacen que nuevas inversiones busquen otros destinos. "Los mercados están saturados; obtener permisos allá puede tomar hasta un año," comenta Völlm.
En contraste, Paraguay ofrece energía barata, permisos más ágiles y un entorno macroeconómico estable, con inflación del 4-5% anual y moneda sólida.
También pesa la geografía. "Paraguay es el corazón de Sudamérica; nos da acceso a Mercosur y a los países vecinos," destaca. Esa ubicación permite prestar servicios regionales con baja latencia y costos menores, algo clave cuando se procesan modelos con millones de consultas por minuto.
La propuesta de PromptJoker es ambiciosa: construir un parque tecnológico de 100 MW dedicado a servicios de IA. La matemática es simple y contundente. "Un megavatio puede generar entre US$ 1 y 3 millones al año en servicios," explica Völlm. Un parque de 100 MW equivaldría a entre US$ 100 y 300 millones anuales ingresando al país.
La cadena de impacto es amplia. Cada empleo directo en un centro de datos genera entre cuatro y siete empleos indirectos: logística, construcción, hotelería, mantenimiento. A eso se suman startups que podrían instalarse allí para aprovechar cómputo avanzado a costos competitivos.

Los beneficios no se limitan al sector tecnológico. Las empresas paraguayas podrían reducir entre 40 y 50% sus costos operativos al acceder a infraestructura local de IA. También se elevaría el nivel de especialización del talento, empujando al alza los salarios en sectores críticos.
El gobierno encontraría una plataforma para acelerar su digitalización: "Cédulas digitales, escaneos, procesos automatizados; todo se puede hacer si la infraestructura está acá," afirma Völlm.
Y hay un argumento estratégico que aún no ha tenido suficiente discusión pública: la soberanía de datos. Hoy, gran parte de los datos que alimentan sistemas como ChatGPT o Gemini viajan fuera del país. "Estados Unidos y China tienen acceso a todos esos datos. Si Paraguay tiene sus propios centros, los datos se quedan acá bajo nuestras leyes," subraya.
Völlm es directo sobre los riesgos de no actuar: "Si Paraguay no se pone las pilas, el inversor se va a otro país." Uruguay ya atrajo a Google; Argentina conversa con OpenAI. La ventana de oportunidad es corta. "En seis meses la oportunidad puede desaparecer," advierte.
Según explica, Paraguay aún necesita un marco regulatorio específico para centros de datos de IA, tarifas energéticas diferenciadas y contratos de energía a 10 o 15 años que brinden certeza a inversiones que superan con amplitud los montos convencionales. Sin esos elementos, una industria capaz de mover miles de millones de dólares al año simplemente buscará otros destinos.
Para Völlm, Paraguay tiene una ventaja histórica que no se repetirá: "No hay que tener miedo a la IA. Hay que aprovechar esta oportunidad porque la tecnología avanza tan rápido que si no la tomamos nosotros, alguien más lo hará."
En su visión, el país puede transformar energía excedente en riqueza y soberanía digital, siempre que actúe ahora y no cuando el tren ya haya pasado.