Paraguayos for export: por qué la adaptabilidad y el trabajo duro abren las puertas al mundo
Salir de la zona de confort y de la tierra natal, para interactuar con metodologías de trabajo globales expande la visión de cualquier persona. Esta valiosa experiencia no solo aporta aptitudes técnicas, sino que impulsa una mentalidad competitiva y abierta. Aunque esta realidad pueda parecer, a veces, muy lejana, existen compatriotas que comenzaron sus carreras en empresas locales y pasaron a liderar en altos cargos en el exterior.
Entre estos perfiles, encontramos a dos compatriotas que se triunfaron en cargos de decisión de diversos lugares del mundo desde Chile hasta Tanzania. Se trata, por un lado, de René Alberto Meza, quien posee una destacada trayectoria ejecutiva liderando operaciones complejas en Pakistán, Tanzania, Kenia y Myanmar. Por su parte, Camilo Jiménez Agüero consolidó una importante carrera profesional en Chile. Ambos líderes vivieron un proceso de "constante aprendizaje, constante evolución" en mercados altamente competitivos e internacionales.

Para Camilo Jiménez Agüero, este recorrido se construyó a partir de una persistente convicción personal. Desde su juventud escolar, el ejecutivo sentía atracción hacia el aprendizaje global. Su primera experiencia laboral en el extranjero se dio como resultado de una búsqueda activa y curiosa que comenzó ya en la educación media. En sus palabras, algunas de sus claves fueron precisamente la constancia y la persistencia, además de una apertura innata a nuevos conocimientos.
“Entonces, en ese proceso, lo primero es trazarse el objetivo de entender bien qué queremos e interiorizarte sobre qué es necesario para conseguir eso que deseás. En esa ruta que vas a trazar, debés ver qué competencias o qué habilidades tenés que adquirir para lograrlas. Finalmente, uno debe hacer alguna diferencia, ganar algo, destacarse, lograr algún proyecto, levantar la mano y hablar también de manera muy clara”.
Tras ganar experiencia en firmas bancarias, asumió una gerencia de marketing en Chile y lideró la transformación digital de la región. En ese mercado, que entonces era aún muy desconocido, aprendió a desenvolverse con rapidez dentro de entornos comerciales directos y altamente competitivos, donde las discusiones frontales eran habituales. “Los chilenos son muy frontales. Las conversaciones laborales no son muy edulcoradas sino bastante más agresivas, pero una vez terminada la reunión, vos te vas a almorzar o tomar algo con la misma persona y no pasó nada”, relató.

Por otra parte, la historia de René Alberto Meza ejemplifica el ascenso basado en la perseverancia operativa. Su trayectoria comenzó en mil novecientos noventa y cinco como un agente dentro de un competidor centro de atención telefónica sectorial. A través del esfuerzo continuo, recorrió diversas áreas comerciales de la compañía. “Fui pasando por varias áreas, incluyendo atención al cliente, departamento antifraude, marketing, ventas, aseguramiento de ingresos, etcétera”, señaló.
La gran oportunidad internacional llegó de forma inesperada cuando la dirección ejecutiva global (de una empresa de telecomunicaciones con sede en Paraguay) le propuso asumir un liderazgo comercial complejo. El destino implicaba trasladarse a Islamabad, Pakistán, un entorno cultural radicalmente diferente al latinoamericano. Pese a lo diferente que podía parecer el ambiente e, incluso, el idioma, decidió aceptar el desafío junto a su familia y, en pocas semanas, cambiaron de rumbo.
“Quizás fue la experiencia en donde más desarrollé la habilidad de adaptarme a circunstancias en la vida, porque era una cultura diametralmente opuesta a la paraguaya, había una diferencia clara y natural entre el rol del hombre y la mujer en la sociedad, en la vida corporativa, en la vida empresarial, etcétera”.
Ese mercado exigió una reconfiguración de sus esquemas corporativos diarios. La dinámica laboral se interrumpía para cumplir con prácticas tradicionales locales, moldeando su resiliencia organizativa. Posteriormente, expandió su carrera hacia Tanzania y Kenia durante una década entera, donde el reto principal radicó en la infraestructura deficiente. Él destaca firmemente que la experiencia internacional "desarrolló en mí la habilidad de adaptarme".
Ambos ejecutivos coinciden en que no existen fórmulas mágicas para consolidar el éxito corporativo en mercados extranjeros. La clave reside en mantener metas claras y diferenciarse del promedio laboral mediante la excelencia en los resultados tangibles. El desempeño visible opera como una constante carta de presentación. "Estamos en una vidriera y se ve lo que hacemos", advirtió Jiménez.
Por su parte, Meza señaló la relevancia del compromiso y el temperamento ante las presiones. Enfrentar metas ambiciosas demanda jornadas extensas y una predisposición constructiva constante para superar obstáculos operativos cotidianos. El crecimiento sostenible se alimenta directamente del esfuerzo diario en la ejecución organizativa. “Lo que me sirvió fue trabajo duro y buena actitud”, subrayó.

Para profesionales de este nivel, el retorno a Paraguay luego de haber triunfado en el exterior responde a factores laborales y personales muy profundos. Luego de liderar operaciones complejas en diversos países, Meza priorizó la estabilidad familiar durante la etapa educativa clave de su hija: la secundaria. La necesidad de una pausa también influyó en su decisión de regresar. "La habilidad de adaptación abre fronteras. Si yo no hubiese tenido la capacidad de adaptarme a cuatro culturas, cuatro comportamientos distintos de consumidores, cuatro contextos económicos diferentes, cuatro desafíos distintos, probablemente no iba a poder generar resultados, ", reflexionó.
Por su parte, para Jiménez, volver a su país representó una valiosa evolución profesional orientada al desarrollo del ecosistema local. El regreso permite volcar el conocimiento adquirido en el exterior para optimizar los procesos comerciales domésticos. Su objetivo principal se enfoca en inspirar y guiar a nuevas generaciones corporativas. “Me parece que no se trata de ir y volver como una persona diferente, sino de mantener tu esencia, tus valores, tu identidad, pero evolucionar y aplicar localmente todo lo que viviste, sufriste o trabajaste en el exterior”, resaltó.