Durante años, Paraguay fue identificado por su abundancia energética. Sin embargo, ese diferencial histórico comienza a redefinirse dado que hoy, la energía deja de ser solo un recurso disponible para convertirse en el punto de partida de una transformación económica más profunda.
En Colonia Iguazú, frente a una subestación de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), esa transformación ya está en marcha. Allí operan centros de datos que convierten electricidad en procesamiento, conectando al país con industrias globales como Bitcoin y la inteligencia artificial.
Con esto, se refleja que la lógica es monetizar la energía, es decir, convertir este recurso en capital, pasando de lo que antes era excedente a una transformación en infraestructura, inversión y desarrollo tecnológico. Paraguay empieza a insertarse en una economía donde el valor ya no está en el recurso en sí, sino en lo que se construye a partir de él.
Para el Ing. Gabriel Lamas, Presidente de Paraguay de HIVE Digital Technologies, con más de 300 megavatios en operación y una inversión que supera los US$ 400 millones, el país comienza a posicionarse como un nuevo hub tecnológico en la región, aprovechando su principal ventaja competitiva.
“Hoy el poder computacional es el commodity que define la riqueza de las naciones. Antes era el petróleo; hoy es la capacidad de procesar datos”, afirmó Lamas.
El modelo no es improvisado, sino que responde a una lógica que ya se ha visto en otros mercados según Lamas. Texas, por ejemplo, logró transformar su excedente energético en un polo de desarrollo tecnológico, comenzando con Bitcoin y evolucionando hacia la inteligencia artificial.
Paraguay empieza a recorrer ese mismo camino, primero, monetiza su energía a través de industrias más flexibles y luego, construye la infraestructura necesaria para atraer aplicaciones más sofisticadas.
En ese proceso, comentó que los centros de datos cumplen un rol central. No solo consumen energía, sino que la convierten en valor exportable: inteligencia, procesamiento y servicios tecnológicos.
Sostuvo también que la flexibilidad del modelo es clave, teniendo en cuenta que a diferencia de otras industrias, estas operaciones pueden adaptarse a la demanda energética del país, utilizando la capacidad ociosa sin competir con el consumo local.
“No competimos con la energía del país. Usamos la potencia que no se está utilizando. Nos apagamos cuando la demanda sube y operamos cuando baja”, explicó Lamas.
Desarrollo general
La instalación de estos centros también genera desarrollo en zonas rurales, empleo y mejoras en infraestructura local, llevando tecnología a territorios históricamente relegados.
Actualmente, según Lamas, más de 250 personas trabajan en estas operaciones, incluyendo ingenieros y técnicos que forman parte de una nueva generación vinculada a la economía digital.
Para él, este proceso también posiciona a Paraguay a nivel global, donde hoy el país ocupa el tercer lugar en el ecosistema de Bitcoin, solo por detrás de Estados Unidos y Canadá, un dato que refleja el avance en esta industria.
A su vez, comienza a dar sus primeros pasos en inteligencia artificial, con centros de datos diseñados para soportar aplicaciones más complejas y de mayor valor agregado.
“Estamos exportando inteligencia desde Paraguay, utilizando energía paraguaya para integrarnos a la economía tecnológica global”, sostuvo.
El desafío, sin embargo, es escalar, dado que la infraestructura energética y la conectividad deberán evolucionar para sostener el crecimiento de estas industrias, que demandan mayor sofisticación.
Para Lamas, la hoja de ruta es ambiciosa: alcanzar los 700 megavatios en los próximos años y proyectarse hacia los 2.000 megavatios, con el objetivo de que esta industria represente una porción significativa del Producto Interno Bruto.
En ese escenario, la energía deja de ser solo una ventaja natural para convertirse en una herramienta estratégica de desarrollo.
“Somos una plataforma donde entra energía y sale inteligencia. Y en el proceso, generamos inversión, empleo y crecimiento para el país”, concluyó Lamas.