Melissa Núñez Honzi: Los desafíos del emprendedurismo se enfrentan volviendo al propósito inicial
Melissa Núñez Honzi Fundadora de Blondas mencionó que los desafíos del emprendedurismo se enfrentan volviendo al propósito inicial, aprendiendo de los errores y liderando desde la autenticidad. Aún persisten barreras culturales, pero se superan con preparación y compromiso. Emprender no requiere perfección, sino decisión y acción.

Todos los emprendimientos tienen momentos duros, ¿cómo se superan?

Yo diría que, regresando al origen, definitivamente regresando a tu centro. Cuantas veces nos caemos y cuantas veces tuve que desaprender para volver a aprender, para reencontrarme. Lo importante es reconocer que la verdadera universidad de la vida son nuestros fracasos o errores, porque de ellos aprendemos, y eso es lo que nos construye.

¿Cuáles fueron las barreras que encontraste como emprendedora y cómo las superaste?

Muchísimas. Aparte de ser mujer, empecé muy joven, y me costaba bastante con el equipo. También, desde muy joven, comencé a participar en gremios, y casi siempre era la única mujer en un mundo enteramente masculino. Hasta hoy, que soy directora de gremio, sigo participando activamente. Lo supero con mi trabajo, con mi autoconocimiento, con esas ganas y sed que tengo de crecer, de aprender, de leer, de capacitarme y de mejorar como persona y como profesional.

¿Cómo aprendemos a liderar equipos?

 Cada líder marca a su equipo de una manera diferente, ya sea positiva o no tanto, y a veces de forma consciente o inconsciente. Nunca quise ser esa líder que manda o que reta. Siempre quise ser una líder que motiva, humana y cercana. Siempre me mostré totalmente genuina, sin máscaras, y así ellos entienden el propósito. Entienden hacia dónde vamos y se sienten parte de la empresa. Ese fue mi secreto: cuando el equipo se siente comprometido, despega. Y ahí ocurre la magia.

Para las emprendedoras del mañana, ¿qué es lo primero que deben saber?

Que no necesito tener todo listo ni empezar con algo perfecto. Necesitan empezar con lo mínimo, con lo que tengan, porque muchas veces postergamos esperando que todo esté en orden. Yo empecé con G. 500.000, que era lo que tenía en mi cartera, y una agenda.