Sebastián Kakazu, Fundador y CEO de Kenmei Coaching, presentó un ejercicio práctico basado en un estudio de Harvard Business Review. Se trata de una autoevaluación de energía en cuatro dimensiones: cuerpo, mente, emociones y espíritu.
Los participantes debían levantar un dedo por cada afirmación que reflejara un déficit, como falta de sueño, poca actividad física, estrés o dificultades para concentrarse.
Kakazu explicó que este sencillo test revela qué tan bien se gestiona la energía. "Si le andaste entre 0 y 3, muy bien. Entre 4 y 6, habilidades razonables. Entre 7 y 10, un pequeño déficit. Y si te quedaste sin dedos, estás camino a una crisis de gestión de la energía en toda la regla", dijo.
Trabajar inteligente vs. trabajar duro
Consultado sobre la diferencia entre líderes ocupados y líderes realmente efectivos, Kakazu comparó la gestión del tiempo con un juego de ping pong.
"Hay un vídeo muy gracioso que son dos jugadores de ping pong y una está corriendo de acá para allá y el otro está parado en el medio haciéndolo correr al otro. Esa es la gran diferencia entre trabajar duro y trabajar inteligente", explicó.
Según el especialista, el trabajo inteligente permite a los líderes mantener bienestar, propósito y mejores relaciones personales.
Tomar decisiones con enfoque y calma
Finalmente, Kakazu recomendó la importancia de contar con un grupo de pares para tomar decisiones estratégicas.
"Cuando las decisiones son más importantes y más complejas, solamente con lo que nosotros pensamos o creemos no es suficiente. La mejor manera de estar enfocado y tomar mejores decisiones tiene que ver con un grupo de pares que te ayude a darte cuenta de lo esencial", finalizó.
Con estas herramientas, los líderes pueden mejorar su gestión de energía, optimizar resultados y equilibrar la vida personal y profesional, evitando el desgaste que surge del multitasking y la sobrecarga.