La tierra roja conquistó el WRC: récord de asistencia y legado que proyecta a Paraguay al mundo
El Mundial de Rally disputado en Itapúa no solo batió récords de público y audiencia, sino que transformó la infraestructura de toda la región y posicionó a Paraguay en el mapa internacional del automovilismo.

Fabrizio Meza Periodista

La logística de esta edición fue diseñada para evitar la congestión en Encarnación y garantizar una experiencia segura y ordenada para los espectadores. 

Se habilitaron zonas de camping cercanas a los "primes" y espacios específicos para vehículos particulares, lo que permitió distribuir a miles de aficionados sin afectar el tránsito urbano. 

Más de 5.000 efectivos policiales y militares, junto a voluntarios especializados en seguridad deportiva, respaldaron el operativo.

El aeropuerto de Encarnación recibió 270 vuelos durante la semana del evento y se acreditaron 358 medios nacionales e internacionales, con transmisiones en directo a más de 106 países. En Paraguay, el mundial fue visto diariamente por unas 770.000 personas.

"Fue uno de los mejores rallies organizados del mundo; estamos a la altura y superamos las expectativas", afirmó César Marsal, Director Ejecutivo del Rally del Paraguay.

El fenómeno de la "tierra roja"

Esta edición registró un incremento del 170% en vistas respecto al año anterior. La combinación de una campaña internacional sobre la "tierra roja" paraguaya y el protagonismo de pilotos nacionales que compiten en la élite del rally mundial generó una curiosidad global sin precedentes.

Panel 1: El impacto mundial del deporte motor

La rampa simbólica vendió 12.000 entradas y el parque de servicio recibió 26.000 visitantes entre jueves y domingo. "El público se comportó de manera ejemplar y vivimos un ambiente único", resaltó Marsal.

Infraestructura y legado

Más allá del espectáculo deportivo, el Rally del Paraguay dejó un impacto visible en obras y servicios públicos. Para cumplir con las exigencias del WRC y garantizar un evento de nivel mundial, el Estado y los patrocinadores invirtieron en mejoras que hoy benefician a la comunidad.

En materia energética, la Administración Nacional de Electricidad renovó 320 columnas eléctricas e instaló 25.000 metros de nuevo cableado para asegurar un suministro estable durante la competencia. 

También se sumaron 30 transformadores de distribución y se colocaron 700 nuevos equipos de iluminación pública, incluyendo la iluminación completa del puente internacional y la costanera de Encarnación, mejorando la seguridad y la estética urbana.

La infraestructura vial también recibió un fuerte impulso. Se pavimentaron 10.000 metros cuadrados del Parque de Servicio, se mejoraron 320 kilómetros de caminos en Itapúa y se reforzó el sistema de agua potable para abastecer a equipos y visitantes. Estas mejoras quedaron instaladas para uso permanente de la comunidad.

El área de salud no quedó atrás. El Gran Hospital del Sur aceleró la apertura de un nuevo pabellón de trauma y sumó un pabellón para quemados, cumpliendo con exigencias del evento y dejando capacidad instalada para emergencias en la región. 

César Marsal, Director Ejecutivo del Rally del Paraguay

Un antes y un después para el automovilismo paraguayo

Además, se reforzaron servicios logísticos y se construyeron obras complementarias, como vallados perimetrales y un pozo artesiano con tanque de agua, para sostener futuras actividades de gran escala.

El evento también sirvió para mostrar atractivos turísticos poco conocidos. La ceremonia de premiación se realizó en la Misión Jesuítica de Trinidad, transmitida a más de 106 países, consolidando a Paraguay como destino turístico y deportivo.

 "Este es un evento tan importante que ya estamos negociando su renovación por cinco años más", adelantó Marsal.

Con récords de asistencia, mejoras en infraestructura y un legado tangible para la región, el Rally del Paraguay se consolidó como uno de los mejores del calendario mundial. 

Paraguay demostró que puede albergar competencias de primer nivel y usar el deporte como motor de desarrollo, dejando una huella que trasciende las rutas de tierra roja y se proyecta al futuro del país.