El Director de Santa Fe Agroganadera, Fernando Talavera, destacó la recuperación climática y el repunte de precios observado desde inicios del año, para el sector de la ganadería. Si bien el impacto de la disminución del hato se hará sentir, el 2025 podría marcar un punto de inflexión, a decir del productor, donde la continuidad de la apertura de nuevos mercados refuerza el optimismo.
¿Qué representa el Chaco para la ganadería, teniendo en cuenta su potencial para el sector?
Realmente se observa ese potencial y así el Chaco tiene hoy el 45% del hato ganadero del país. Por esto, el territorio representa mucho para la ganadería nacional. Algo bueno para destacar es que los sistemas de producción en el Chaco recién se están empezando a intensificar.
Hoy tenemos casi la mitad del ganado en el territorio, pero con sistemas muy extensivos de baja productividad por hectárea y sistemas aún poco integrados con la agricultura. En esas áreas se empezaron a ver cambios en los últimos años, con el gran avance de la agricultura en el Chaco.
Actualmente se está observando una realidad un poco atípica para lo que fueron los últimos años. La empresa opera en campo prácticamente en un 90% en el Chaco, donde se viene de una larga sequía; no obstante, al fin, desde enero vimos un cambio y el territorio está volviendo a ser el que conocíamos de antes.
A esto se sumaría otro factor como es la mejoría en los precios de los productos, para brindar una mayor previsibilidad a futuro, marcando una tendencia más estable de la que estábamos acostumbrados.
¿Se podría decir que el 2025 podría marcar cierto quiebre para el sector, para empezar a observar un crecimiento de la producción ganadera?
No sabría definir si este año marcará un quiebre o no, pero creo que todo lo realizado hasta ahora, y todo lo que aún queda pendiente por hacer, son trabajos de mediano y largo plazo. Ahora, sin duda, la disminución del hato ganadero va a tener un impacto muy importante en la oferta de mercadería.
Esto también repercutiría en los precios para el productor, pero pese a esto se aguardan tendencias mucho más estables en el siguiente periodo del año. Más allá de esto, espero que el 2025 termine siendo un punto de inflexión, para ya no vivir momentos como los experimentados en los últimos años.
En cuanto a la apertura de nuevos mercados para la carne nacional, ¿cómo observa los trabajos realizados?
Sin duda esto significa algo demasiado importante para Paraguay, un país que exporta cerca del 80% de su producción. Estamos muy apalancados en la exportación, entonces cada mercado que se abre es una nueva posibilidad de que el valor hacia el productor mejore; si bien del lado de los productores, no teníamos tantas expectativas en torno a Estados Unidos, terminó siendo un jugador demasiado importante para nosotros.