Fátima Morales: El valor del capital humano y los desafíos del desarrollo en Paraguay.
La importancia de formar equipos que trasciendan, priorizar la familia y construir un país con políticas de Estado sostenibles.

¿Cuáles son los escalones que se deben subir para llegar a la cima?

Se disfruta mucho más del camino que de la cima. La cima nunca tiene límites. Cuando era CEO en Farmacenter, decía que la cima era el planeamiento estratégico de la cadena, que para el siglo XXI significaba alcanzar 100 sucursales. Cuando llegamos a las 100, quería más. Entonces creo que, en realidad, se llega a la cima cuando uno logra formar un equipo de trabajo que trascienda a su líder, es decir, que permanece cuando uno ya no está en la empresa o en el sector público, y que ese equipo sigue empoderado con la misión y visión que supimos transmitir. 

¿Cómo se hace para empezar otra vez desde la base después de haber logrado tanto en la vida? 

Todo depende de cómo uno asigne sus prioridades. Mi prioridad siempre fue la familia. Yo solía darle más importancia a mi carrera, a mi capacitación, a adquirir nuevos conocimientos y a ganar una porción más del mercado. Pero cuando me di cuenta de que me estaba alejando de todo eso, mi prioridad pasó a ser mi familia. Después de que me pregunté dónde estaba ese carácter emprendedor que siempre tuve, me dije: "Vamos a resurgir, Fátima", y decidí involucrar a mis hijos. Me asocié con un primo hermano, Darío Saldívar, que también quería lo mismo para sus hijos: dejar una empresa para que la siguiente generación la gestione. Porque el 80% de las empresas familiares no sobrevive a la tercera generación. La meta real era que la empresa familiar perdure en el tiempo, porque la mayoría de los grandes casos de éxito empresarial comenzaron como emprendimientos familiares. 

¿Cuáles son los pilares necesarios para lograr el desarrollo de un país como Paraguay?

El primer pilar es nuestro capital humano: capacitar, educar, tecnificar y dar oportunidades tanto a los jóvenes como a quienes ya están trabajando. Brindar acceso equitativo a la salud, una calidad de vida real, y también cuidar nuestros recursos. Otro pilar es el cuidado de nuestros recursos energéticos. Debemos preguntarnos cuánto durará nuestro "bono energético". Tenemos que trabajar en el desarrollo de fuentes de energía sustentables, renovables y limpias. 

Tenemos mucho por hacer. El sector público debe trabajar con políticas de Estado y no con políticas de gobierno. De lo contrario, Paraguay nunca logrará sobresalir. Tenemos una enorme ventaja comparativa: nuestra gran estabilidad macroeconómica, algo que no se observa en nuestros países vecinos, por más grandes y ricos que sean. 

Esa ventaja debe complementarse con nuestro capital humano y una política fiscal responsable. Debemos mantener una baja carga impositiva, pero con una caja fiscal sana, sin déficit. 

En salud pública, como estudiosa del área, puedo decir que existen 42 modelos en el mundo. Nosotros necesitamos uno propio, hecho para los paraguayos. En países desarrollados, la jubilación está separada del sistema de salud. 

En el caso del Instituto de Previsión Social (IPS), por ejemplo, la jubilación es un aspecto que requiere ajustes en los tiempos mediante cálculos actuariales. También debemos abordar las enfermedades raras con un enfoque diferente, utilizando Alianzas Público-Privadas, fundaciones y otros canales alternativos. Necesitamos transformar esta crisis en una oportunidad para crear un nuevo modelo de salud por y para los paraguayos.

¿Qué consejo le daría a las mujeres que hoy están subiendo los escalones y buscan llegar a la cima?

El consejo que les daría es que se capaciten. Que se fortalezcan y que no permitan que se las avasalle, pero tampoco avasallen, porque entonces solo estaríamos invirtiendo el rol de género. La mujer es capaz. Hablen de Angela Merkel, Indira Gandhi y tantas grandes líderes del mundo que a veces son ignoradas simplemente por no ser hombres. Yo les diría a las mujeres: usemos también nuestro encanto para alcanzar nuestras metas, pero me refiero al encanto de la amabilidad. 

Creo que la mujer tiene incluso más capacidad que el hombre. Las mujeres somos una orquesta: somos madres, cocineras, mantenemos la casa limpia y también trabajamos. 

¡Anímense, mujeres! Nosotras podemos. No somos menos que nadie.