En un mundo cada vez más interconectado y volátil, el sector agroindustrial se encuentra ante un escenario complejo y desafiante. Así lo expuso Manuel Ferreira, Presidente de MF Economía e Inversiones y Exministro de Economía, afirmando que las principales tendencias globales en el campo global se centran ahora en la calidad y la elevación de niveles internacionales.
Ferreira señaló que la inversión global atraviesa una etapa de enfriamiento, con una desaceleración visible en economías clave como Estados Unidos y China. Este freno viene acompañado de un hecho inédito: la pérdida de confianza hacia la institucionalidad estadounidense, lo que repercute en la caída del dólar como refugio de valor.
"Hoy vemos al oro subiendo, pero al dólar bajando y observamos que el costo de financiamiento o los problemas de financiamiento del Estado americano están empezando a impactar por primera vez", subrayó, catalogando el hecho como un fenómeno sin precedentes.
En cuanto al sector agroalimentario, Ferreira afirmó que mantiene una ventaja estratégica, recordando las proyecciones de Naciones Unidas, las cuales estiman que en los próximos 30 años la población mundial sumará alrededor de 1.600 millones de personas adicionales. Esto garantizaría una demanda sostenida de alimentos y ese aumento se potenciaría con dos factores: el proceso de urbanización y el crecimiento del ingreso per cápita en distintas regiones.
de Forbes Paraguay
Brasil, el gigante imparable
Otro de los ejes analizados por el Economista fue el crecimiento de Brasil, que en apenas dos años incorporó 4,5 millones de hectáreas adicionales a su superficie cultivada, equivalente a 13 veces el área total sembrada de Paraguay.
Buena parte de esta expansión proviene de la reconversión de pasturas degradadas, un potencial de casi 95 millones de hectáreas que multiplica por dos y medio el territorio paraguayo. Por su parte, pese a sus crisis recurrentes, Argentina continúa siendo un actor determinante.
Según Ferreira, el país vecino mantiene en silobolsas el equivalente a una campaña completa de soja, lo que representa cerca de 50 millones de toneladas. La liberación paulatina de ese stock, sumada a la producción anual, genera distorsiones en los precios y compite directamente con la oferta paraguaya, que representa apenas el 1,3 % del volumen mundial.
Soja y maíz: oportunidades y riesgos
El Exministro de Hacienda afirmó que la soja enfrenta una situación de sobreoferta global que limita las posibilidades de aumentos de precios. En contraste, el maíz muestra una tendencia más favorable debido a la reducción de stocks internacionales y a su creciente uso en la producción de etanol, especialmente en Estados Unidos.
Ferreira resaltó que Paraguay ya exporta maíz procesado, un rubro con potencial de crecimiento en un contexto en el que el Gobierno evalúa dar mayor espacio al etanol derivado de este cereal frente a la limitada eficiencia de la caña de azúcar local.
El exministro recordó que el precio de las commodities agrícolas ya no depende solo de la oferta y la demanda, sino también de variables externas como el petróleo, los aranceles impuestos en la guerra comercial entre Estados Unidos y China y, sobre todo, el clima. La expectativa para la próxima campaña es positiva, siempre y cuando Sudamérica logre sortear los eventos climáticos adversos que han castigado al campo paraguayo en los últimos cuatro años.