Emprender con una fintech en Paraguay ya no es visto como un salto al vacío, sino como una posibilidad real con respaldo y proyección regional. Así lo catalogó Guillermo Arce, CEO de Reva, quien actualmente ha logrado insertarse en mercados regionales con su app de reservas deportivas; aún así, para Arce persisten barreras culturales que frenan el impulso emprendedor, especialmente entre los más jóvenes.
¿Cómo observa las oportunidades de emprender en el sector fintech en Paraguay?
Emprender como tal nunca es sencillo, pero hoy en día existen muchas facilidades que deben ser aprovechadas por las personas. Cuando empecé con Reva, hace siete años, sin mencionar a la generación anterior a la mía, no se observaban las oportunidades como la inversión de capital, las mentorías, las redes de contactos y la creación de comunidades.
Hoy en día eso se observa con mayor naturalidad y por ello se puede hablar de un mejor escenario para el emprendedor paraguayo, en un sector como la fintech. Esto sigue siendo un aspecto fuera de lo tradicional porque sigue tomando forma en el país, pero definitivamente las personas pueden dedicarse a esto.
¿Cómo ves el desarrollo tecnológico en Paraguay?
Desde Reva, desarrollamos localmente un software para la gestión de predios deportivos y organización de competencia deportiva. Actualmente exportamos este servicio a Bolivia, Colombia, Argentina, Perú y México, lo cual nos demuestra que Paraguay ya no tiene nada que envidiar a sus vecinos en términos de desarrollo tecnológico.
A nivel regional, Paraguay tiene la misma capacidad que cualquier otro país para emprender con una fintech. Creo que el mercado paraguayo está adoptando una curva de aprendizaje muy interesante por diversos factores que están ayudando a que la adopción tecnológica sea algo cada vez más necesario hoy en día.
Entonces, se ve cómo la adopción de la tecnología está creciendo a un ritmo bastante acelerado en Paraguay. Otra cuestión que estoy observando mucho es la forma en la cual las empresas paraguayas están apostando mucho por el talento local, aprovechando que se trata de un capital humano joven, el cual se puede formar
¿Qué dirías a los jóvenes que quieren emprender con una idea disruptiva de negocio, pero se sienten impedidos por el miedo?
Algo muy simple: que se animen. Estoy consciente de que hay aún una cuestión cultural en torno a los emprendimientos, más aún cuando se trata del sector fintech. Mis padres, por ejemplo, vienen de la escuela en donde lo importante era ahorrar e ir por lo seguro, con el objetivo final de lograr una estabilidad financiera; esa generación aprendió que uno debe asumir los mínimos riesgos, pero ahora las cosas cambiaron.
Considero que entre los 22 y los 24 años, al terminar la universidad, uno tiene mayores oportunidades para tomar el riesgo de emprender. Es el momento de arriesgar y apostar todo por un proyecto o una idea de negocio porque durante ese lapso las personas tienen algunos años a favor para fracasar.
Es decir, si tu plan no logra desarrollarse como esperabas, probablemente vas a tener 28 años y con esa edad tenés aún la posibilidad de empezar de vuelta y eso no es malo. Como sociedad, debemos dejar de condenar el fracaso y comenzar a brindar a las personas mayor posibilidad de fallar en sus proyectos, para que aprendan de sus errores y tengan éxito en un plan futuro.