En los últimos años, el sistema de salud paraguayo mostró una evolución significativa, según el Dr. Carlos Benítez Dos Santos, Director del Instituto Cardiovascular del Migone. El especialista destacó que esta mejora ha permitido acortar la brecha tecnológica con los países del primer mundo.
En su institución cuentan con los mejores equipamientos del sistema y cubren todas las áreas tecnológicas de la medicina, especialmente en los campos cardiovascular y cerebrovascular.
Con más cardiólogos y centros especializados que hace tres décadas, la ecocardiografía, antes tan inaccesible como una cirugía, hoy forma parte del diagnóstico rutinario en clínicas públicas y privadas.
"El auge de los gimnasios y la preocupación por bajar de peso demuestran que 'está muy de moda cuidarse'", apuntó el Dr. Benítez.
Sin embargo, advirtió que esos hábitos no se aplican a toda la población y que se observan enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares en personas jóvenes.
El experto mencionó que muchas personas que practican musculación hacen un mal uso de los anabolizantes, lo que provoca que aunque parezcan saludables por fuera, en realidad estén enfermos por dentro. Y señaló que el ejercicio es beneficioso, pero es fundamental conocer cuáles son los límites saludables.
Capacitación y equipamiento local
Hace 30 años, Paraguay contaba con muy pocos cardiólogos y casi ningún subespecialista. Hoy existe formación local en cardiología intervencionista, electrofisiología, ecografía y medicina cardiovascular no invasiva. "Antes eso no se podía hacer en Paraguay", señaló el Dr. Benítez.
La incorporación de tecnología como la angiotomografía coronaria de múltiples cortes permite estudios casi tan precisos como un cateterismo. Además, la resonancia magnética cardíaca avanza como herramienta no invasiva de primera línea.
Retos económicos y accesibilidad
Aunque la brecha entre medicina pública y privada "ya no existe tanto", el costo de los procedimientos de alta complejidad sigue siendo la mayor limitante. "Lo que antes era impagable hoy es cotidiano, pero los costos continúan elevados", explicó el director del Migone.
Propone articular esfuerzos entre el sector público, el privado y los importadores de insumos, con el objetivo de ampliar el acceso y reducir las barreras existentes.
Hoja de ruta: prevención y formación continua
De acuerdo con las guías recomendadas, las consultas cardiológicas deberían iniciarse a los 40-45 años, con un examen clínico completo como paso previo a cualquier estudio tecnológico. Tras la primera evaluación, se aconseja un chequeo cada 2 o 3 años.
De cara al futuro, el Dr. Benítez destacó dos pilares fundamentales: por un lado, la necesidad de que los médicos y paramédicos en ejercicio continúen formándose y por otro, la importancia de que las nuevas generaciones se capaciten adecuadamente en las tecnologías emergentes.
La resonancia magnética, la cardiología estructural sin cirugía y la capacitación masiva en estas técnicas serán, dijo, la piedra angular para consolidar a Paraguay como un referente regional en medicina avanzada.