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Fausto Mendoza, bailarín.
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Fausto Mendoza, bailarín.
FOTO: GENTILEZA

Fausto Mendoza, el niño paraguayo que conquistó nueve becas en el mundo del ballet

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Con apenas 13 años, el bailarín paraguayo Fausto Mendoza regresó de la final del Youth America Grand Prix en Houston con nueve becas internacionales, además de una invitación. Su historia combina talento, sacrificio familiar y una fe que convierte cada ensayo en vocación.

5 Junio de 2026 08.00

Detrás del nombre de Fausto Mendoza, un joven bailarín paraguayo que acaba de hacer historia en el Youth America Grand Prix (YAGP), uno de los concursos de ballet más importantes y prestigiosos del mundo, hay madrugadas de ensayo, sacrificios familiares y una fe inquebrantable que, según él mismo confesó, es el verdadero motor de todo lo que ha conseguido hasta hoy.

Fausto comenzó su camino en la danza a los seis años, en San Lorenzo, estudiando ballet y danza paraguaya. Esas primeras clases dejaron una huella imborrable en su memoria. "Recuerdo la alegría y la emoción de finalmente ir a un estudio de danza, tener profes y compañeros que aman lo mismo que yo, bailar en un salón y, después, en un escenario", relató. 

Fausto Mendoza, bailarín. FOTO: GENTILEZA
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Pasaron siete años de sus primeras clases y, hoy, con 13, se puede decir que aquella emoción infantil nunca lo abandonó; creció con él y se convirtió en combustible puro para cada ensayo y cada competencia posterior. Su relación con el ballet tiene una fascinación casi filosófica. "Lo que siempre me asombró y hasta ahora me maravilla es la precisión, la fuerza y la delicadeza con la que se baila", expresó. En esa descripción está todo: él concibe el ballet como un lenguaje que exige disciplina absoluta y entrega total. Esa comprensión profunda del arte que practica, en parte, por qué los jurados internacionales voltean a mirarlo cuando entra a una sala.

Fausto reconoce con gratitud a cada maestro que lo formó: desde la profesora Camila Perelló, quien lo introdujo en los primeros pasos, hasta Maia Ayala Dijkhuis, su maestra actual, a quien describe como "una madre". También menciona al Maestro Nicola Assalto, con quien consiguió el primer premio YAGP solista para Paraguay, y a Jessica González, Geraldine Doldán y Nani Fernández. Cada uno dejó algo esencial en su técnica y en su carácter como artista y como persona.

Fausto Mendoza, bailarín. FOTO: GENTILEZA
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Su primera participación en la YAGP fue en 2023. Al año siguiente, participó en la competencia de los 25 años del certamen en Nueva York. En 2025, atravesó una selección a través de video y luego la semifinal presencial, y este 2026 llegó a la gran final en Houston, Texas. La preparación para cada edición fue, en sus propias palabras, intensa: "encontrar el repertorio apropiado para mi edad, las horas de ensayo, el descanso, la alimentación, coordinar con horas de estudio y clases". 

En Houston, el desempeño de Fausto lo llevó a conquistar nueve becas en instituciones de nivel mundial. "Quedé muy sorprendido, pero también extremadamente agradecido, porque no esperaba tanto", aseguró. Entre esas becas se encuentra una del Royal Ballet School de Londres, una de las escuelas de danza más reconocidas del planeta, lo que convierte este logro en un hito sin precedentes para el ballet paraguayo y para la historia del país.

Faustro Mendoza, bailarín. FOTO: GENTILEZA
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Sin embargo, el premio más revelador llegó en las clases magistrales. "El jurado me dijo que estuvo bien, pero que había mucho para mejorar. La clave estuvo en las Masterclasses. Ahí aproveché cada corrección, hice preguntas, colaboré con los maestros", afirmó. Esa actitud, humilde y hambrienta de aprendizaje, fue precisamente lo que terminó de cautivar a los evaluadores.

Entre las becas obtenidas, una de las más inmediatas es el Intensivo de Verano del Boston Ballet School, con cobertura completa de internado. "Estaré de lunes a sábados estudiando, conviviendo y aprendiendo una independencia prácticamente total con bailarines de diferentes partes del mundo", describió. El programa incluirá clases de clásico, contemporáneo, carácter, jazz, moderno, pas de deux, fisioterapia y nutrición. Para un joven en plena formación, cada una de esas disciplinas representa un capítulo nuevo en su educación artística y humana.

Fausto Mendoza, bailarín. FOTO: GENTILEZA
Fausto Mendoza, bailarín. FOTO: GENTILEZA

El camino hacia el Royal Ballet School de Londres es el desafío más grande que tiene por delante. Su madre está gestionando los trámites: el visado, los requisitos del Reino Unido para menores de edad, los pasajes, la logística completa. Fausto lo enfrenta con serenidad y fe genuina: "Estamos muy confiados en que la provisión vendrá, y si no, entendemos que esa es la voluntad de Dios. Ya es un privilegio haber sido seleccionado". En esa frase hay toda una forma de entender el éxito.

Hoy, Fausto entrena entre cuatro y cinco horas diarias entre clases y ensayos, a veces también los fines de semana. Ya llegó al escenario del Teatro Municipal de Asunción con el Ballet Clásico y Moderno Municipal, interpretando a Fritz en El Cascanueces, invitado por el Maestro Miguel Bonnin. No obstante, más allá de los logros acumulados, lo que define a este joven es su convicción de que nunca se termina de aprender. "El que está en la cima nunca debe creer que ya lo logró todo", cerró.

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