Las exportaciones porcinas se disparan más de 50% y Taiwán lidera la demanda
El 2025 está marcando un momento importante para la industria porcina paraguaya. Con volúmenes en alza y una demanda internacional que empieza a mostrar señales de mayor consistencia, el sector logró posicionarse como uno de los más dinámicos dentro de la cadena cárnica del país.
Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) confirman que entre enero y octubre de este año, las exportaciones alcanzaron US$ 44,9 millones, un aumento del 65% respecto al mismo período de 2024. En términos físicos, el crecimiento sumó 13.800 toneladas, un avance del 54,8%.
Este dinamismo no solo está impactando en los mercados internacionales, sino que también está generando una transformación interna. "Las exportaciones generan mucho más interés en la industria porcina paraguaya por parte de la población, que se capacita para entrar en el rubro y entender los puntos clave, y ya avanzan a partir de eso", señala Enzo Mannarini, Presidente de Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC). Ese mayor interés es tanto consecuencia como motor del crecimiento reciente.
Detrás de este crecimiento hay un destino que domina la escena: Taiwán, que absorbió el 91% del total exportado por Paraguay. Hasta octubre, Taipéi compró US$ 40,9 millones en carne porcina, con un volumen que trepó a 11.900 toneladas, un aumento del 46,8% frente al año previo.
Además de crecer en cantidad, el país asiático pagó mejores precios. El informe del BCP muestra que el precio implícito promedio para el mercado taiwanés subió 9,8%, lo que contribuyó a apuntalar el ingreso total del sector y reafirma la preferencia del consumidor taiwanés por el producto paraguayo.
La relevancia de este destino es indiscutible, ya que concentra prácticamente todo el negocio. Y si bien esa dependencia implica riesgos, también refleja la capacidad del país de competir en un mercado exigente en materia sanitaria, logística y cualitativa.

El segundo destino en importancia es Uruguay, que mostró un crecimiento notable tanto en valor como en volumen: 45,6% y 47,6%, respectivamente. En un mercado más cercano y con una relación comercial estable, la demanda uruguaya confirma que Paraguay gana espacio en la región a medida que mejora su eficiencia productiva.
Otros destinos, aunque aún marginales, también empiezan a aportar a la diversificación. El país caucásico de Georgia incrementó sus compras en más del 75% en volumen, mientras que Brasil reapareció como comprador con transacciones por US$ 1,2 millones.
El desempeño de precios acompaña la evolución del sector. En promedio, el precio implícito de la carne porcina paraguaya subió 6,6% en los primeros diez meses del año. El resultado está fuertemente influido por el mayor valor pagado por Taiwán.
Este comportamiento revela un cambio importante: ya no se trata solo de vender más, sino de vender mejor. La industria porcina está capturando parte de la valorización internacional en un contexto en que la demanda asiática continúa firme y los protocolos sanitarios de Paraguay siguen siendo un activo clave.
El crecimiento simultáneo en volumen y precios es la confirmación de que la cadena porcina paraguaya está atravesando un proceso de consolidación. Las inversiones en bioseguridad, genética, infraestructura y procesamiento comienzan a reflejarse en cifras concretas, mientras los productores ajustan su estructura para responder a mercados cada vez más exigentes.
Ese proceso también se refleja en la evolución técnica del rubro. "Antes la producción porcina era muy rústica y básica; ahora los productores ya están entendiendo la importancia de trabajar con una buena genética", explica Mannarini. A esto se suma un cambio cultural clave: "Los productores están entendiendo la importancia de la formación en lo que concierne la sanidad y la nutrición. Las prácticas cambiaron mucho", agrega.
Para las empresas del rubro, el desafío será multiplicar destinos sin perder la competitividad que convirtió a Taiwán en el motor del negocio. La carne porcina ya no es un rubro emergente, sino una industria con tracción propia en el comercio exterior, preparada para dar un nuevo salto en escala y sofisticación.