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Mercado secundario tecnológicas. Crédito: Ilustración de Yunjia Yuan vía Google
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Mercado secundario tecnológicas. Crédito: Ilustración de Yunjia Yuan vía Google
Crédito: Ilustración de Yunjia Yuan vía Google Gemini

Por qué está explotando el mercado de merchandising de empresas como Anthropic y OpenAI

Anna Tong

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Quizás no podés entrar en la salida a la bolsa, pero todavía podés conseguir el buzo. Con startups de IA como OpenAI y Anthropic todavía en manos privadas, la gente está pagando US$ 250 por hoodies usados en eBay para simular cercanía con la máquina de hacer plata de Silicon Valley.

19 Julio de 2026 08.30

La gente común no puede comprar acciones de OpenAI o Anthropic antes de sus inminentes salidas a la bolsa. Así que algunos están entrando en un tipo diferente de transacción secundaria: remeras y buzos usados que se repartieron a los empleados o a los asistentes a conferencias como un beneficio, y que ahora se están revendiendo por cientos de dólares.

En eBay hay una burbuja con el merch de las empresas de IA. Hace poco, cajas de merchandising de OpenAI Codex que incluían una gorra, un buzo y algunas chucherías cotizaban hasta a US$ 475. Un buzo usado de OpenAI, US$ 246,99. Una birome con la marca Anthropic se vendió por US$ 39,99; una remera auténtica de empleado de la empresa de IA de US$ 956.000 millones se vendió por US$ 120.

"Estas son las remeras de rock vintage del mañana", dice Mitchell Brody, que tiene una tienda de remeras en eBay con su hija universitaria, Sunny. Actualmente venden una remera de OpenAI entregada a empleados por US$ 249,99. "Es 'geek chic'. Va a llegar un día en que la gente se va a agrandar con la remera de doble costura de OpenAI que consiguió en los locos años 20".

Forbes habló con vendedores que hace poco vendieron merch de empresas de IA en eBay, quienes confirmaron que este tipo de productos, en especial los de OpenAI y Anthropic, se venden por varios múltiplos por encima de otros tipos de merchandising corporativo. En la tienda de Brody, por ejemplo, una musculosa de empleado del gigante tecnológico Google se ofrece por US$ 24,95. Incluso SpaceX carece del plus de cotización que tiene la moda del merch de IA: una chomba original de la empresa tiene un precio de US$ 11,92.

Es otra burbuja dentro de la burbuja.

"La única vez que vi algo así fue cuando colapsó el Silicon Valley Bank, y su merch se vendía a precios altísimos", dijo un vendedor de la zona de la Bahía, que prefirió mantener el anonimato porque su empleador no sabe de su laburo paralelo. Pero cuando el banco sobrevivió, la burbuja de su merchandising se pinchó. Hace poco, un juego de copa de vino y tabla de quesos de SVB, adecuadamente pretencioso, se vendió por menos de US$ 23.

Una remera o una birome son un pobre sustituto de las acciones de la empresa o de un gran logro en IA en tu currículum. Pero tal vez haya algo en la ilusión de pertenecer a este teatro de chapa de Silicon Valley, apto para lavarropas.

Mercado secundario tecnológicas. Crédito: Cortesía del vendedor de eBay Travis Deuel
Un buzo usado de OpenAI que se vendió por casi US$ 250. El vendedor lo encontró en una feria americana por menos de US$ 15. Crédito: Cortesía del vendedor de eBay Travis Deuel.

"Te vas a ver canchero si usás el merch, sobre todo si no vivís en San Francisco, donde es común conocer a gente que trabaja en estas empresas", dice el vendedor. Muchos compradores son de afuera de los principales centros tecnológicos. "Escucho hablar mucho de Ohio", dice. "Lo mismo con el norte del estado de Nueva York".

El valor real, según los vendedores, no es solo el logo: está ligado a tiradas hiperlimitadas de lotes chicos asociadas a lanzamientos de productos e hitos de la empresa. Las prendas son una credencial de pertenencia a Silicon Valley, la prueba de que asististe a un evento especial, o de que le compraste la remera a alguien que sí lo hizo.

Como cualquiera puede estampar un logo corporativo en una remera lisa genérica, los compradores inspeccionan meticulosamente las prendas buscando las etiquetas de fabricación y el empaque original de la conferencia para verificar su autenticidad, según le dijeron los vendedores a Forbes. Muchas se encuentran en ferias americanas. A otros simplemente se las regalan amigos de la industria.

"Las remeras que más valen son las que se les entregan a los empleados. Tienen esa mística de pertenecer", dijo Brody, quien agregó que las remeras de SpaceX específicas de un número de vuelo en particular alcanzan precios altísimos. "Si podés conseguir algo que los demás no pueden comprar en una web pública, esa es la verdadera chapa".

OpenAI está aprovechando de forma oportunista el furor para crear una línea de negocios que genere ingresos. OpenAI Supply Co, que antes era de uso exclusivo para empleados internos, se lanzó silenciosamente al público la semana pasada. El sitio vende prendas personalizadas, como una gorra de US$ 40 y medias de US$ 15, y en una página de archivo, enumera el merch antiguo con fechas de "desincorporación", de manera similar a cómo Nike orquestaría un lanzamiento limitado de zapatillas para generar escasez. La tienda es un monumento a su propia vanagloria, vendiendo una "merchicultura" conmemorativa.

"Supply Co. empezó como una línea chica de merch para empleados y explotó casi de inmediato. La gente de OpenAI desarrolló opiniones preocupantemente fuertes y entusiastas sobre cartas coleccionables, sillas plegables azules y buzos con estampados como una moneda emergente", explica la sección 'Quiénes somos' de la tienda, señalando que el merchandising de OpenAI no es solo un botín con el logo corporativo, sino una "encarnación material de la cultura de la empresa" y "expresiones físicas de la energía de la investigación".

Este no es el primer frenesí especulativo de merchandising que vive Silicon Valley. Los coleccionistas siempre pagaron fortunas por recuerdos de colapsos espectaculares de startups, ya sean de las primeras quiebras de la era de las puntocom como Pets.com y Webvan, o de los restos más recientes de Theranos y WeWork. Y Apple siempre estuvo a la vanguardia de la cultura de los fanáticos del hype tecnológico: a principios de la década de 2000, los entusiastas hacían fila en las aperturas de las tiendas de Apple para conseguir remeras gratis de edición limitada, que luego revendían en eBay por US$ 200 o hasta US$ 500.

Pero recién en la última década las reliquias de casos de éxito tecnológico del pasado se convirtieron en una clase de activo multimillonario; en particular, los recuerdos vintage de Apple y Steve Jobs. RR Auction, una casa de subastas de Boston que gestionó algunas de las mayores ventas de memorabilia tecnológica de la historia, vendió una placa de computadora Apple-1 original hecha a mano en el garage de Jobs por US$ 2,75 millones, un cheque de Wells Fargo de 1976 firmado por Jobs y Steve Wozniak por US$ 2,4 millones y un raro afiche promocional de los inicios de Apple por US$ 650.000. La memorabilia de Google y Microsoft también se vende, aunque alcanza precios de unos pocos miles de dólares, no de millones.

Mercado secundario tecnológicas. Crédito: Cortesía de Mitchell Brody
Mitchell Brody y su hija Sunny manejan una tienda de remeras en eBay donde actualmente venden esta remera de OpenAI entregada a empleados por US$ 250. Crédito: Cortesía de Mitchell Brody

El mercado de la memorabilia, que antes era terreno exclusivo de Hollywood y de los fanáticos del rock, pasó la última década haciéndoles lugar a los objetos tecnológicos de la misma manera que convirtió a los muñequitos de plástico de Star Wars en activos de gran valor. Bobby Livingston, vicepresidente ejecutivo de RR Auction, lo describe como una especie de trofeo de participación de alta gama. "Ese momento en el que un creador inventa un producto que cambia el paradigma es el punto de partida emocional para ellos", dice. "Significa algo".

Pero el mercado es brutalmente binario. Las reliquias de Apple son las reinas, y Google y Microsoft pueden alcanzar precios respetables, pero todo lo demás son sobras de garage. "Las remeras y el merch de las empresas que fracasaron no tienen valor si ya nadie oyó hablar de ese producto", dice Livingston. "Apple tiene un culto, y los demás quedaron perdidos en la historia".

Livingston cree que van a pasar otros 25 años para que el merch de IA madure y se convierta en una categoría formal de subasta, pero ya está viendo señales de efervescencia. Las primeras placas de video y de computación firmadas a mano por el CEO de Nvidia, Jensen Huang, se están vendiendo por entre US$ 8.000 y US$ 10.000. El año pasado, el influencer de IA Linus Ekenstam recibió una TPU de Google Gemini —uno de los chips que el gigante de las búsquedas fabrica para entrenar modelos de IA— encapsulada en una caja de acrílico. Él la ve como una reliquia familiar y planea transmitirla de generación en generación.

Los que busquen ganarse unos dólares rápidos hoy deberían apuntar al merch de Anthropic, ya que históricamente fue difícil de encontrar. Alejandro Navia, que trabaja en una empresa de IA, contó que cambió su vuelo a Nueva York solo para poder hacer fila y recibir una gorra de Anthropic gratis bordada con la palabra "thinking". Ahora cotizan entre US$ 50 y US$ 100 en eBay.

Cuando se enteró de que podía sacar unos dólares vendiéndola, lo pensó. Pero enseguida cambió de opinión. "Prefiero tenerla por la mística; por la chapa", dijo. "La historia de Silicon Valley se documenta a través de su merch. '¿Ah, estuviste ahí para ese evento? Sí. ¡Qué copado!'".

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