El turismo de experiencia se posiciona en el país como un nuevo motor de desarrollo económico
En Paraguay, el turismo de experiencia gana terreno como un nuevo motor de desarrollo económico, a través de la posibilidad de contar con vivencias socioculturales. Ante esto, desde la Senatur, impulsan un modelo que busca unir cultura, comunidad e inversión privada, para apuntalar este tipo de turismo de manera integral.
"El turismo de experiencia posiciona al viajero en el centro de vivencias auténticas, participativas y emocionalmente significativas que lo conectan de manera directa con la cultura, las tradiciones y el entorno natural del destino. No se limita a observar, sino que invita a ser parte de la vida local a través de actividades prácticas, relatos compartidos y encuentros personales", afirmó Maricarmen Couchonnal.
Para la Directora de Patrimonio Turístico de la Senatur, eso va desde aprender a moldear el barro, elaborar queso en una granja familiar, hasta preparar un tereré con poha ñana, con lo cual se transforman costumbres cotidianas en hitos de viaje. Además, los oficios tradicionales se dinamizan, generando nuevas fuentes de ingreso, para diversificar la economía local.
Territorio, comunidad y empresa quedan alineadas bajo el turismo de experiencia, a decir de la profesional, concibiendo una cadena de valor en torno a las actividades. La forma de viajar toma una nueva imagen, donde se incrementa el gasto medio por turista y se alarga la estancia, al brindar un valor agregado con vivencias participativas con comunidades indígenas o rutas gastronómicas.

Couchonnal destacó la articulación de programas que vincularon comunidades con el mercado turístico. Tal es el caso de Posadas Turísticas, donde viviendas familiares rurales son adaptadas para proveer servicios de alojamientos.
El plan se distribuye en 13 departamentos y funciona en un 90% bajo liderazgo femenino, con lo cual se generan ingresos, pero también se habla de empoderamiento. Por brindar algunos ejemplos, el trabajo colectivo se realiza con las comunidades mbya guaraní del área de influencia de las Misiones Jesuíticas Santísima Trinidad del Paraná, Jesús de Tavarangue y San Cosme y San Damián.
Así, la Senatur habilitó un Centro de Información y Venta de Artesanía, para la comunidad Guavirami; capacitó a jóvenes nativos como guías, apoyó en el diseño de senderos etnobotánicos, avistamiento de aves, y otras experiencias que se gestionan de forma autónoma por la propia comunidad. El circuito jesuítico se enriquece con la cosmovisión guaraní y los ingresos del turismo se quedan en manos de sus custodios ancestrales.

"Preservar el patrimonio cultural, material e inmaterial y natural, no solo constituye un imperativo ético: se ha convertido en el sustento que permite a los destinos competir con identidad propia en el escenario global", expresó Couchonnal.
Por ello, para la Directora de Patrimonio Turístico, la preservación constituye una prioridad que debe ir de la mano con cada uno de los planes, afirmando que cuando una comunidad protege sus bienes y manifestaciones culturales y naturales, construye un argumento irrepetible que ningún parque temático puede reproducir, brindando un valor simbólico que el viajero reconoce y está dispuesto a remunerar.
Por ejemplo, un festival que recrea mitos ancestrales a orillas de un río limpio o una ruta interpretativa que entrelaza arquitectura jesuítica y su entorno natural ofrecen al turista un imaginario completo: historia, biodiversidad y sentido de lugar. Así, la profesional puntualizó que se abren oportunidades para la economía creativa, la gastronomía de kilómetro cero o las experiencias etnobotánicas lideradas por pueblos originarios.

Couchonnal remarcó que armonizar autenticidad y viabilidad comercial representa uno de los desafíos por seguir conquistando, donde se debe adaptar un ritual o estandarizar una artesanía, sin diluir su esencia. Para ello, afirmó, conviene recurrir a una curaduría atenta, fundamentada en el diálogo fluido con las comunidades portadoras de esos saberes.
Convertir el patrimonio cultural en eje de una experiencia turística próspera y perdurable exige una aproximación de cocreación cuidadosa: compartir decisiones con la comunidad, honrar el entramado normativo, innovar en mecanismos de financiación y cultivar talento local.
De cara a 2025, la experta proyectó un horizonte de oportunidades para el Paraguay, que se caracteriza de manera fundamental por estar dotado de un gran acervo cultural y natural, respaldado por una agenda de grandes congresos y eventos. La representante de Senatur manifestó así que el país debe sacar un mayor provecho de esa ventana de posibilidades.
"Demostrar cómo la cultura y los negocios podían potenciarse mutuamente. Si encaramos ese rumbo con visión empresarial y compromiso genuino con nuestro legado, 2025 marcará el inicio de una sinergia entre desarrollo económico y orgullo cultural", señaló.