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El dólar pierde fuerza frente a otras divisas: cómo afecta las cartera de inversión

Jason Kirsch

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La caída del índice DXY reordena el mapa financiero global: favorece a las acciones internacionales y a las materias primas, pero también abre interrogantes sobre los bonos del Tesoro, la política de la Fed y la conveniencia de diversificar posiciones demasiado concentradas en dólares.

5 Junio de 2026 17.07

El índice del dólar estadounidense cayó por debajo de 97,0 y tocó su nivel más bajo en cuatro meses frente a algunas de las divisas más fuertes del mundo.  La baja del dólar no es un dato aislado: es uno de los hechos macroeconómicos más relevantes de 2026, con efecto directo sobre las carteras de inversión, desde la rentabilidad de las acciones internacionales hasta los precios de las materias primas y la dinámica del mercado de bonos del Tesoro norteamericano.

Los factores que explican el declive están bien documentados. El análisis de ING de febrero de 2026 citó una combinación de fuerzas cíclicas y estructurales: la desaceleración de la economía estadounidense, la reducción de los diferenciales de tasas de interés a medida que la Reserva Federal se acerca a nuevos recortes, los déficits fiscales persistentes y cada vez más altos, y la elevada incertidumbre política en torno a la independencia de la Fed. 

SE PUEDE USAR/Dólares estadounidenses
La moneda estadounidense queda en el centro de un movimiento que impacta en carteras globales. (Foto: Pexels).

La investigación de Morningstar de diciembre de 2025 lo describió como "uno de los episodios de debilidad del dólar más notables de los últimos tiempos", impulsado en parte por inversores internacionales que revirtieron años de menor cobertura cambiaria en sus posiciones en Estados Unidos. La pregunta clave, ahora, es si esta debilidad responde a un episodio cíclico, que probablemente se revierta cuando el crecimiento estadounidense se acelere o la Reserva Federal haga una pausa, o si marca las primeras etapas de un deterioro más estructural del dominio del dólar.

Cíclico vs. estructural: la distinción clave

Tanto ING como Morningstar se inclinan por una lectura cíclica como escenario base. Los inversores privados, que representan más del 80% de las tenencias extranjeras en títulos estadounidenses, aún son compradores netos. Sus compras netas anuales subieron de cerca de US$ 1 billón por año entre 2022 y 2024 a US$ 1,5 billones en 2025, principalmente en acciones y bonos del Tesoro. 

La participación extranjera en títulos estadounidenses llegó a alrededor del 20,2 % del mercado total a fines de 2025, su nivel más alto en casi una década. Esos flujos de capital no muestran una retirada estructural de los activos denominados en dólares.

El riesgo estructural, sin embargo, es real y merece tomarse en serio como escenario extremo. Los analistas de ING señalaron explícitamente que la independencia de la Reserva Federal es "la piedra angular de la estabilidad financiera global" y que, si el mercado percibiera que la Fed recorta las tasas por motivos políticos y no económicos, podría desatar una fuga de capitales del dólar capaz de alimentarse por sí misma.

El análisis cambiario de MUFG prevé una caída adicional del 5% en el DXY durante 2026, con el EUR/USD en 1,2400 hacia fin de año. La principal variable de riesgo, según esa lectura, será la postura del nuevo presidente de la Reserva Federal frente a las reiteradas demandas de la administración de Trump por una flexibilización monetaria más rápida. Un nuevo titular percibido como políticamente condicionado es, para la firma, el riesgo extremo más subestimado en los mercados de divisas.

Implicancias a nivel de cartera

Para los inversores estadounidenses, la caída del dólar genera un impulso mecánico directo sobre la rentabilidad de las acciones internacionales. Cuando las acciones extranjeras suben en moneda local y, al mismo tiempo, el dólar pierde valor frente a esas divisas, la rentabilidad medida en dólares para el inversor estadounidense se amplifica.

Esa es una de las razones por las que las acciones internacionales superaron al S&P 500 en términos de valor ajustado por tipo de cambio en 2026: no se trata solo de que los fundamentos europeos o japoneses sean mejores. El efecto favorable de las divisas tuvo un impacto significativo.

Las materias primas se negocian globalmente en dólares, por lo que la debilidad de la moneda estadounidense suele favorecer sus precios medidos en dólares. El oro es el beneficiario más visible: el metal tocó más de 50 máximos históricos en 2025 y consiguió una rentabilidad superior al 60 % durante todo el año, mientras Goldman Sachs proyectó un precio de US$ 4900 por onza para fines de 2026. }

El petróleo, los metales industriales y los productos agrícolas también encuentran respaldo en un dólar más débil, algo que ayuda a explicar por qué los precios de la energía se mantuvieron elevados incluso frente a la mayor preocupación por la demanda.

SE PUEDE USAR/Acciones/Inversores/   (Foto: pexels-rdne-7948043).
¿Cómo se comportan las acciones en un mercado atento a las señales globales? (Foto: Pexels).

El mercado de bonos del Tesoro norteamericano es el punto donde la debilidad del dólar se cruza de manera más directa con el riesgo macroeconómico. Un dólar más débil reduce el atractivo de los bonos del Tesoro para los inversores extranjeros, un dato relevante porque estos jugadores, históricamente, fueron compradores importantes de deuda pública estadounidense. 

Si la participación extranjera en las subastas de bonos del Tesoro cayera de forma considerable, aunque no sea el caso actual, sería un riesgo a seguir de cerca: presionaría al alza los rendimientos de largo plazo, incluso si la Reserva Federal recorta las tasas cortas. Ese movimiento de mayor pendiente en la curva de rendimientos sería negativo para los bonos largos, favorable para el sector financiero y, en términos generales, inflacionario por su efecto sobre los costos de endeudamiento.

Qué hacer al respecto

La recomendación práctica de Morningstar para inversores en economías comparables, como Reino Unido, Australia y mercados similares, es evaluar una cobertura cambiaria moderada para la exposición a acciones estadounidenses. Para los inversores con sede en EE.UU., la lectura va en sentido contrario: la exposición sin cobertura a acciones internacionales hoy resulta más atractiva que en años anteriores, mientras quienes mantuvieron infraponderaciones estructurales en acciones fuera de EE.UU. afrontan un costo de oportunidad cada vez mayor.

La clave es que sumar una amplia exposición a ETF internacionales no equivale a sumar exposición a los factores específicos que explican un mejor desempeño. El estímulo fiscal en Europa, la reforma del gobierno corporativo en Japón y las inversiones selectivas en mercados emergentes tienen características distintas.

Un dólar más débil beneficia a todos, pero los fundamentos de las acciones cambian de manera sustancial según cada mercado. Los inversores que dediquen tiempo a entender qué plazas internacionales se ven favorecidas por catalizadores propios de cada país, y no solo por el efecto de la conversión cambiaria, probablemente alcanzarán mejores retornos ajustados por riesgo que quienes toman la exposición internacional como una apuesta cambiaria sin mayor análisis.

SE PUEDE USAR/ ETF  (Foto: Ilustración creada con IA).
¿Qué alternativas de inversión surgen ante un dólar más débil?

Es posible que el dólar se estabilice. Un crecimiento económico sólido en EE. UU., una postura restrictiva del nuevo presidente de la Reserva Federal o una crisis geopolítica que active una búsqueda de activos refugio podrían frenar o revertir la caída con rapidez. Sin embargo, en términos de asignación estructural de activos, diversificar la cartera y reducir la concentración total en dólares hoy parece más convincente que en cualquier otro momento de la última década. Es un tema que merece debate, más allá de cómo evolucione el índice DXY el próximo mes.

Es posible que el dólar se estabilice. Un crecimiento económico sólido en EE. UU., una postura restrictiva del nuevo presidente de la Reserva Federal o una crisis geopolítica que active una búsqueda de activos refugio podrían frenar o revertir la caída con rapidez. Sin embargo, en términos de asignación estructural de activos, diversificar la cartera y reducir la concentración total en dólares hoy parece más convincente que en cualquier otro momento de la última década. Es un tema que merece debate, más allá de cómo evolucione el índice DXY el próximo mes.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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