Alerta naranja en la ganadería: proyectan dos años más de caída del hato
En una situación donde la reducción del hato ganadero, el foco del sector comienza a desplazarse desde la cantidad de cabezas hacia la productividad del sistema.
Para Claudia Bogado, Gerente de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), la clave está en recuperar la base productiva, es decir, los vientres.
“La productividad está directamente ligada a la cantidad de cabezas que nosotros podamos producir de terneros para reposición de la faena a futuro de nuestros vientres”, explicó.
Esta mirada implica un enfoque en medir el desempeño no solo por el tamaño del rodeo, sino por su capacidad de generar más terneros, mejorar tasas reproductivas y sostener la cadena a largo plazo.
Además mencionó que el hato en el 2025 era de aproximadamente 12.500.000.
El principal problema identificado es estructural, según explicó la gerente es la disminución del stock de vientres. Según ella, el sector perdió alrededor de 600.000 vacas en los últimos años, lo que impacta directamente en la producción futura.
“Nuestra fábrica de terneros es la vaca. Sin vaca no hay ternero”, afirmó.
Esta reducción responde, en gran medida, a la falta de previsibilidad en los precios y condiciones del mercado, lo que desincentiva la inversión del productor. Y como consecuencia, se debilita la reposición y se compromete la sostenibilidad del sistema productivo.

A pesar del escenario, desde el sector dijo Bogado que existe un margen para mejorar la productividad. Pero que depende de condiciones básicas que hoy no están plenamente garantizadas. “Claro que hay posibilidades, pero con confianza”, señaló Bogado.
Esa confianza se traduce en reglas claras, estabilidad de precios y acceso a financiamiento. Sin estos factores, las decisiones de inversión para mejorar la eficiencia se postergan.
Por otro lado, la mejora en la productividad no depende de una única variable, sino de un conjunto de acciones que abarcan toda la cadena productiva.
Entre los principales ejes se destacan, la reposición y cuidado de vientres, mejora genética y eficiencia reproductiva, sanidad animal y control de enfermedades, la optimización de pasturas y carga animal y el acceso a crédito y financiamiento.
“Necesitamos reinversión en los campos, limpiar los campos, hablar de la parte sanitaria. Son muchas cosas, no es una sola, es un conjunto”, explicó.

Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. Desde Appec estiman que la recuperación del hato tomará tiempo y que incluso podría seguir cayendo en los próximos años.
“Creemos nosotros que estos dos años todavía, entre 2026 y 2027, el hato no se va a recuperar, creemos que va a seguir bajando”, advirtió Bogado.
El comportamiento de indicadores como la vacunación servirá como termómetro para medir la evolución del stock.
El desafío para la ganadería paraguaya es claro: dejar atrás la lógica de crecimiento basada únicamente en cantidad de animales y avanzar hacia un modelo más eficiente.
En términos prácticos, esto implica, más vacas preñadas, más terneros logrados, mejor aprovechamiento de pasturas y menos animales improductivos
El resultado esperado es un sistema capaz de generar más kilos de carne con un hato más eficiente, asegurando la sostenibilidad del negocio en el largo plazo.