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Leticia Riquelme
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La emprendedora que llevó su resistencia al límite: cómo la mentalidad Ironman impulsa a Leticia Riquelme a conquistar nuevos desafíos

Fabrizio Meza Periodista

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De entrenar por entretenimiento a clasificar a un Mundial de Ironman en solo tres años, Leticia Riquelme encontró en el triatlón un desafío físico y mental que transformó su vida. Entre la disciplina deportiva y la gestión de su propia pastelería, su historia refleja el equilibrio entre la pasión, la perseverancia y la mentalidad competitiva.

14 Marzo de 2025 12.00

La historia de Leticia Riquelme,  propietaria de Robinson Bakeshop en el triatlón no comenzó con un plan estructurado ni con la intención de competir en grandes eventos. Contó que siempre le gustó hacer deporte, pero nunca había pensado en algo de alto rendimiento. 

No fue hasta en plena pandemia, cuando su rutina de spinning se vio interrumpida y un amigo le sugirió comprarse una bicicleta para entrenar en casa y al aire libre.

"Así empecé a pedalear, y como ya corría un poco, solo me faltaba la natación. Ese mismo año, sin darme cuenta, ya estaba preparándome para mi primer medio Ironman", relató.

En solo un año, Riquelme pasó de entrenar por entretenimiento a enfrentarse a una de las pruebas más exigentes del triatlón: el Ironman 70.3. 

Mencionó que antes de empezar en el mundo del triatlón, correr 21 km le parecía impensable. "Ni hablar de combinarlo con 90 km de ciclismo y 1.9 km de natación", admitió. Sin embargo, que el proceso de entrenamiento le demostró que el cuerpo es capaz de adaptarse a desafíos sorprendentes.

"No fue de un día para otro", dijo y reconoció que con el nivel de entrenamiento que tienen las personas que participan de estas competiciones cuentan con el nivel de "hacer un 70.3 en cualquier momento del año", esto sin la necesidad de una preparación específica de un año entero. 

Su evolución fue tal que en 2023 compitió en cuatro Ironman 70.3 y logró clasificar al Mundial de Nueva Zelanda.

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La emoción de un mundial y el desafío de los Andes

Clasificar al mundial de Ironman es un logro que muchos triatletas sueñan con alcanzar. Para Riquelme, fue una de las experiencias más emocionantes de su vida. Según dijo, no se trata de ir a ganar, sino de estar ahí, respirar el mismo ambiente que los mejores del mundo. 

Otra competencia que marcó su trayectoria fue el Cruce de los Andes, en diciembre de 2023. "Son 100 km de trail en tres días. Dormís en la montaña, corrés 33 km diarios y vivís una conexión única con la naturaleza", comentó.

Está competencia para ella no solo representó un reto físico, sino una oportunidad para disfrutar el deporte desde una perspectiva diferente.

Entre la disciplina y el equilibrio

El triatlón exige una preparación rigurosa, Leticia Riquelme entrena entre 13 y 15 horas por semana, dividiendo su rutina entre natación, ciclismo y carrera, además de ejercicios de prevención de lesiones. 

"Intento hacer todo temprano en la mañana para luego enfocarme en mis actividades laborales y personales", explicó.

A pesar de la exigencia del entrenamiento, para ella es fundamental encontrar un balance. "No puedo ser solo triatleta y obsesionarme con eso. También tengo mi trabajo, mi familia y mi vida social. Es un conjunto de pequeñas decisiones diarias: saber cuándo decir que no a una salida, elegir bien la alimentación o priorizar el descanso", reflexiona.

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La mentalidad de una competidora

El Ironman no sólo pone a prueba la resistencia física, sino también la mental. Leticia ha enfrentado caídas y obstáculos en competencia, como cuando sufrió un accidente en Panamá debido a una zona resbalosa. 

"Lo primero que pensé al caer fue levántate y seguí, sin perder tiempo", expresó.

Para ella, rendirse nunca es una opción. "Siempre puedes aguantar un poco más. A veces te hablas a vos misma para motivarte y recordar todo lo que entrenaste para llegar ahí. Al final, el cuerpo duele, pero la satisfacción de haber superado el reto lo compensa", afirmó.

Destacó también que desde el entrenamiento, la participación en Ironman´s debe ser algo sostenible, pero por sobre todo algo que se haga con pasión y amor.  Reconociendo que cuando uno se desempeña con esta visión convierte un objetivo más a una meta que genera satisfacción al alcanzarla.

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Entre el deporte y la vida empresarial

Además de triatleta, Leticia es propietaria de Robinson Bakeshop, su propia pastelería. Encuentra muchos puntos en común entre el deporte y su vida empresarial. "En ambas cosas, si disfrutas el proceso, los resultados llegan solos. No puedes pretender ir de 0 a 100 en un día. Todo es un proceso", sostiene.

Para ella, la clave está en tomar decisiones estratégicas y mantener la disciplina, tanto en el deporte como en los negocios. "A veces un emprendimiento parece inalcanzable, pero si trabajas en ello cada día, eventualmente se da. Lo importante es intentarlo", concluyó.

La filosofía de una triatleta

Más allá de las medallas y los logros deportivos, Leticia tiene una visión clara sobre su relación con el deporte: "Uno no puede decidir cuándo tendrá salud, pero sí cómo aprovecharla. Yo elijo hacerlo a través del deporte".

Con la mirada puesta en el futuro, su meta es seguir desafiando sus propios límites. "Me encantaría que dentro de 20 o 30 años pueda decir que tengo 30 o 40 Ironman. Pero también quiero seguir creciendo como emprendedora, estar con mi familia y amigos. Todo es cuestión de balance", finalizó.

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