Escultura y grabado se fusionan en nueva muestra de Casa Ardissone
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
El 21 de mayo tuvo lugar la apertura de la muestra Simbiosis (Paradojas naturales), una muestra que pone el foco en la naturaleza desde dos aristas muy distintas: lo figurativo y lo abstracto. La unión definitiva entre las esculturas del ingeniero y gestor cultural Roque Ardissone y los grabados de Rodrigo Velázquez va más allá de la estética y se enraíza en el uso de sus habilidades creativas para exponer un mensaje de preservación ambiental.
Según la lectura de Fernando Moure, curador de la exposición, ambos artistas muestran —tanto en sus vidas personales como en sus obras— una preocupación medioambiental que se concreta en acciones. En este sentido, destaca que Roque Ardissone se pronuncia siempre a favor de la preservación de los recursos naturales del Paraguay y orienta sus esfuerzos profesionales hacia ese fin.

Por otro lado, desde Piribebuy, Rodrigo Velázquez dedica su obra a la concienciación sobre especies en peligro de extinción del Chaco Paraguayo. Este elemento se convirtió, de hecho, en una pieza de su producción creativa desde hace más de cinco años.
De acuerdo a Moure, la unión de ambos conceptos genera una simbiosis en la que técnicas muy distintas (como la escultura en acero y el grabado en linóleo) se complementan para evocar formas orgánicas y patrones geométricos infinitos de esa naturaleza que tanto aman. “Las paradojas naturales son conceptos que aunque parecen contradictorios, encuentra motivos que los hacen lógicos y naturalmente iguales, entonces eso hace que haya nacido el nombre de simbiosis”, explica Roque Ardissone.

En su faceta de artista y gestor cultural, Roque Ardissone es ampliamente conocido por sus esculturas de formas orgánicas, etéreas y de colores vibrantes. El profesional utiliza el acero con acabados en pintura automotiva, la misma que recubre los vehículos que vemos en las calles. Aunque se trate de una técnica de gran fuerza y volumen, el autor consigue capturar el movimiento del viento, el agua y el fuego con una vitalidad que se hace presente en su variada gama de colores.
Por su parte, Rodrigo es un grabador más figurativo, que nos presenta la fauna paraguaya con gran nivel de detalle. Entre sus soportes se encuentran el papel y el lino; sin embargo, a criterio de Moure, este último material se convirtió casi en el sello personal de Velázquez.

Además de compartir una amistad e intereses comunes, Fernando Moure enfatiza que ambas técnicas se unieron finalmente cuando Ardissone propuso a Velázquez un trabajo conjunto. Resulta que Roque comienza su proceso creativo con bocetos que pueblan su taller. Estas mismas ilustraciones, ahora convertidas en grabados, son las que constituyen la novedad central de la exposición.
“Baso mucho mi práctica artística en el acero, pero mis esculturas nacen como obras gráficas, que tengo como costumbre hacer de forma espontánea, casi sin pensar. Las represento y las llevo al metal en forma de esculturas. Sin embargo, en esta ocasión tomé la decisión de llevarlos también a la técnica que desarrolla Velázquez, quien preparó grabados con una serie de bocetos míos que se encuentran en esta exposición”, detalla Ardissone.

Rodrigo Velázquez define el proceso de trabajo con Roque como una experiencia única. “Me siento muy contento y agradecido por la oportunidad de presentar una muestra de esta magnitud con un gran artista y gestor cultural. Principalmente, por todo lo que representa Roque dentro del escenario del arte nacional e internacional, trabajar con él es aprender y tener una visión mucho más monumental de los montajes”, declara.
Para Rodrigo, sin dudas, las ganas de trabajar y proponer nuevas interpretaciones sobre la naturaleza es el punto de simbiosis más fuerte entre ambos. “Lo que hacemos es intentar ofrecer una visión de lo que nos regala el ecosistema natural y hacer llegar nuestra preocupación principal: la conservación de la fauna y la flora nacional”, finaliza.
