Cambiar el mundo a través de un plato: El propósito que guía la expansión de Hanna Healthy Food
La preocupación por la salud está transformando el consumo global de alimentos con un impacto positivo en la salud de las personas. Según la última encuesta de Tastewise, realizada a más de 550.000 participantes, el 42,9% de los consumidores asocian la comida saludable con mayor energía o rendimiento muscular. Como explica Rosario Giavedoni, fundadora de Hanna: "cada vez buscamos sentirnos mejor y cuidarnos como en el largo plazo".
El mismo estudio revela que casi el 39% vincula la alimentación equilibrada con la claridad mental. El bienestar ya no es una moda pasajera, se trata de una evolución consciente impulsada por las redes sociales. La empresaria recuerda que anteriormente la nutrición consistía en contar calorías bajo una mirada culposa. “En el último tiempo empezamos a entender la nutrición y la alimentación en general, no como algo para engordar o ser más delgados, sino como una oportunidad de sentirnos bien”, afirma Rosario.

La vitalidad del día a día depende estrechamente de la calidad de los ingredientes que ingerimos habitualmente. Dejamos de lado la estética para priorizar el rendimiento físico y emocional. Bajo esta premisa nació Hanna Healthy Food en el mercado local, buscando desenmarcar la alimentación saludable de la restricción. “Hannah fue una de las primeras marcas en empezar a plantear la idea de alimentación saludable en espacios donde antes no se hablaba de eso”, recordó.
Uno de los mayores desafíos del proyecto fue derribar el prejuicio de que la comida saludable carece por completo de sabor. "Antes la comida saludable tenía esta connotación de si es sano, no es rico", admite. Hanna llegó para demostrar que el placer culinario y la salud conviven en el mismo plato.
"Si no es rico, no es Hannah. Ese es como nuestro principal mensaje", expresó.
Visualmente, la propuesta es vibrante y atractiva, lo que genera una conexión inmediata con un consumidor moderno y exigente. La estética colorida refleja el valor biológico del plato. "Cuantos más colores tengas en tu plato, más nutrientes estás incorporando", explicó.

El diseño de cada plato cuenta con un riguroso respaldo científico que asegura su balance integral. Para ello, colaboran activamente con profesionales reconocidos del sector. "Tenemos a Angie Paiva como nutricionista asociada. Ella es la persona que avala nuestros platos", afirmó Rosario.
La gran fortaleza de Hanna radica en haber conquistado el servicio de delivery, un canal clave para la conveniencia actual. “La gran mayoría de nuestra venta viene por delivery, eso incluye los sábados a la noche, momentos distendidos en que la gente podría tener ganas de comer otra cosa, hay quienes deciden nutrirse”, puntualiza.
Además de la entrega a domicilio, la marca se expandió con éxito a los patios de comida de Paseo La Galería y el Shopping Mariscal. “Empezamos a irrumpir en esos espacios donde antes la gente buscaba comida más indulgente. Yo creo que a los patios de comida les costó un poco más que al delivery. La entrega a domicilio no para de crecer", detalla.

El comportamiento del consumidor varía, pero la necesidad de comer bien se mantiene latente durante las jornadas laborales. Los almuerzos ejecutivos demandan ligereza y practicidad. "Los días de semana al mediodía donde la gente está trabajando no quieren comer tan pesado", analiza Rosario.
Finalmente, la misión de Hanna trasciende el éxito comercial y, en realidad, busca generar un impacto positivo y duradero en la sociedad. El objetivo final es la transformación cultural. "Si yo le doy de comer mejor a las personas, podemos hasta crear un mundo mejor a través de la comida", concluye.