Tasas al 6,5% y más de 4.100 créditos preaprobados: cómo Che Róga Porã ajusta su modelo para llegar a más familias
La política habitacional del Gobierno nacional entró en una nueva fase de ajuste fino. Lejos de tratarse de cambios erráticos, las sucesivas versiones del programa Che Róga Porã responden, según Juan Carlos Baruja, Ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), a una lógica deliberada de mejora continua basada en datos, escucha activa y articulación con el sector privado.
Desde su concepción, el programa fue planteado como una apuesta estructural del Gobierno para facilitar el acceso a la vivienda propia a la clase trabajadora, independientemente de si pertenece al sector público, privado o independiente.
Para Baruja, una de sus principales fortalezas es precisamente su carácter dinámico, alimentado por la retroalimentación permanente con desarrolladores, entidades financieras y la ciudadanía.
El corazón del programa está en el esquema financiero. Che Róga Porã se estructura como una alianza público-privada, en la que el Estado disponibiliza recursos para créditos de hasta 30 años de plazo, con una tasa del 6,5%, una de las más bajas no solo de Paraguay, sino de toda la región.
Para dimensionar el diferencial, Baruja compara con Brasil, donde recientemente se lanzó un programa similar para trabajadores con una tasa del 12%. En ese contexto, subraya que Paraguay se ubica prácticamente a la mitad de ese costo financiero, estableciendo una ventaja competitiva clara en materia de acceso al crédito habitacional.
El impacto del programa ya se refleja en cifras concretas. Hasta el momento, más de 4.100 familias cuentan con créditos preaprobados, lo que representa más de US$ 100 millones en financiamiento comprometido, sobre un fondeo total que supera los US$ 250 millones.
Baruja destaca que el crecimiento fue exponencial en el segundo semestre, acompañado por un mayor nivel de conocimiento del programa y una creciente confianza de la ciudadanía en el mecanismo de acceso a la vivienda.

Uno de los límites que el Ministerio identificó con mayor claridad es el alto endeudamiento previo de muchas familias que buscan ingresar al programa. Gracias a que Che Róga Porã opera íntegramente sobre un portal digital, el MUVH cuenta con información detallada sobre los motivos de rechazo.
Según explica Baruja, una proporción relevante de los postulantes rechazados arrastra deudas de entre 10 y 20 millones de guaraníes. Si esos pasivos pudieran reestructurarse o diluirse en plazos más largos, la reducción de la cuota mensual permitiría que muchas de esas familias califiquen para el crédito habitacional.
Sobre esa base de datos, el Gobierno ya analiza nuevas herramientas financieras, como créditos puente o esquemas de refinanciación a 30 años, orientados a reducir significativamente la carga mensual del endeudamiento previo.
Baruja anticipa que este tipo de ajustes podría formar parte de una nueva versión del programa hacia 2026, ampliando el universo de beneficiarios sin comprometer la sostenibilidad del sistema.
El enfoque del MUVH no se limita al acceso al crédito. Baruja enfatiza que la política habitacional debe avanzar en paralelo con el ordenamiento urbano. Desde el Ministerio se impulsa un trabajo articulado con municipios para alinear normativas y mejorar la planificación de las ciudades.
El aumento del monto máximo de los préstamos apunta, además, a acercar a los beneficiarios a zonas con mejor infraestructura: transporte público, agua potable, saneamiento cloacal y drenaje pluvial. Si bien reconoce que el proceso está en una etapa inicial, ya se iniciaron capacitaciones y encuentros técnicos con gobiernos locales.

Mirando hacia adelante, uno de los principales desafíos será ampliar el fondeo del programa para sostener su ritmo de crecimiento. El dinamismo observado en los últimos meses, con una mayor participación de jóvenes, refuerza esa necesidad.
Baruja resume ese cambio generacional con una imagen potente: jóvenes que hasta hace poco se percibían como parte de una “generación sin casa” comienzan ahora a verse como la “generación con casa”, impulsados por un esquema de financiamiento más accesible.
Para el ministro, Che Róga Porã trasciende la política habitacional. Se trata de un modelo de alianza público-privada que puede replicarse en otros ámbitos vinculados al bienestar de los trabajadores.
Con alta demanda social y necesidad de soluciones estructurales, el programa se convierte en uno de los pilares de la estrategia gubernamental para reducir el déficit habitacional y ordenar el crecimiento urbano del país.