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Detrás del dólar en baja: por qué el BCP apretó la liquidez y sacudió el equilibrio del mercado cambiario

Panorama 2026 Summit Manuel Ferreira
Iván Acosta
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Con cerca del 27% de la canasta familiar dolarizada, la estrategia del Banco Central del Paraguay (BCP) para acelerar la desinflación fortaleció al guaraní y contuvo precios, aunque a costa de mayor volatilidad cambiaria.

21 Diciembre de 2025 07.00

La dinámica reciente del dólar en Paraguay no es casual ni aislada del diseño de la política monetaria. Para Manuel Ferreira Brusquetti, Fundador de MF Economía e Inversiones y exministro de Hacienda, el comportamiento del tipo de cambio responde a una decisión deliberada del Banco Central del Paraguay (BCP): acelerar el impacto de su política antiinflacionaria, aun a costa de una mayor volatilidad financiera.

El punto de partida fue el ajuste del objetivo de política monetaria a comienzos de año. Ferreira explica que, en teoría, el efecto de la política monetaria —el denominado pass through— suele tardar cerca de dos años en reflejarse plenamente en la inflación. 

Sin embargo, Paraguay logró comprimir ese proceso a apenas un año. “Para que eso ocurra hay que restringir variables clave, y una de ellas es la cantidad de dinero”, señala. 

El resultado directo fue una tasa de interés en guaraníes persistentemente elevada, que alteró los incentivos del sistema financiero.

Créditos, tasas y un dólar que se movió a contramano del mundo

A mediados de 2024, la diferencia entre la tasa en dólares y en guaraníes era prácticamente inexistente: apenas 0,28 puntos porcentuales

En ese contexto, muchas empresas optaron por endeudarse en guaraníes y luego convertir esos fondos al mercado cambiario, presionando al alza el dólar local. 

“El tipo de cambio en Paraguay empezó a moverse al revés que en el resto del mundo”, resume Ferreira, mientras en las economías desarrolladas el dólar tendía a debilitarse.

Ese esquema comenzó a agotarse cuando se secó la liquidez en guaraníes. La brecha de tasas volvió a ampliarse hasta niveles cercanos al 6%, y el proceso se invirtió: las empresas pasaron a tomar créditos en dólares, convertirlos a guaraníes y, con ello, empezó a caer la cotización del dólar

Para Ferreira, este vaivén no es otra cosa que el reflejo de un sistema extremadamente sensible a los incentivos financieros.

Manuel Ferreira Brusquetti
Manuel Ferreira Brusquetti, Fundador de MF Economía e Inversiones y exministro de Hacienda

Menos guaraníes, más tasas y una liquidez cada vez más concentrada

El ajuste monetario tuvo un efecto profundo sobre la liquidez del sistema. Ferreira detalla que la diferencia entre depósitos y colocaciones cayó de forma significativa, lo que implicó una reducción cercana a los US$ 1.000 millones en liquidez. Además, ese colchón quedó concentrado en pocos bancos grandes, aumentando la fragilidad sistémica.

En paralelo, el Banco Central utilizó activamente las Letras de Regulación Monetaria para administrar el flujo de dinero. Durante varios períodos, la curva de tasas se invirtió —pagando más a corto plazo que a largo— como señal explícita para que los bancos dejaran de colocar fondos en el BCP y los volcaran al crédito. Ese proceso liberó al mercado cerca de G. 9,3 billones, equivalentes a unos US$ 1.200 millones.

Bonos, capitales externos y una novedad estructural

El punto de inflexión llegó a fines de junio, cuando una emisión del Ministerio de Economía y Finanzas en guaraníes fue adquirida por inversores internacionales. “Esto es nuevo”, enfatiza Ferreira. 

A diferencia del pasado, los compradores externos vendieron dólares en el mercado local para adquirir guaraníes y comprar bonos domésticos, reforzando la apreciación de la moneda.

Mientras tanto, el Banco Central optó por una estrategia selectiva: intervino para frenar subas del dólar, pero no para limitar su caída

En total, inyectó cerca de US$ 1.200 millones y retiró alrededor de US$ 2.200 millones, reduciendo la cantidad de guaraníes en circulación y sosteniendo tasas elevadas. 

El resultado fue una moneda que se fortaleció incluso sin intervención directa en las últimas semanas.

Panorama 2026 Summit Manuel Ferreira

Inflación, consumo y precios en guaraníes

Un dólar más bajo tiene efectos inmediatos sobre la inflación. Ferreira recuerda que el 27% de la canasta familiar está dolarizada, por lo que la apreciación del guaraní abarata bienes importados. 

Los comerciantes reaccionaron rápido: muchos productos comenzaron a fijarse directamente en moneda local, buscando preservar márgenes y reducir la exposición cambiaria.

A este escenario se sumaron factores puntuales, como el ingreso de US$ 200 millones de Itaipú Binacional, una cifra significativa para un mercado cambiario que opera en torno a US$ 100 millones diarios

“Somos una economía extremadamente pequeña”, advierte Ferreira, subrayando la sensibilidad del tipo de cambio a movimientos relativamente acotados.

Soja, maíz, carne y estacionalidad cambiaria

Más allá de la política monetaria, la estacionalidad sigue jugando un rol central. La soja, principal fuente de divisas del país, concentra ingresos en el primer semestre, con abril como mes de mayor presión a la baja sobre el dólar. 

El maíz aporta en el segundo semestre, mientras que la carne —con mercados que empiezan a diversificarse— suma divisas hacia mitad de año. Este patrón refuerza la expectativa de un dólar estructuralmente más bajo en la primera parte del año.

Manuel Ferreira

Financiarización, carry trade y riesgos latentes

El punto de mayor preocupación para Ferreira es otro: la financiarización creciente de la economía paraguaya. No se trata de inversiones productivas, sino de capitales de corto plazo que entran para aprovechar diferenciales de tasas y luego salen rápidamente. 

“Esto se llama carry trade”, explica, y recuerda que otros países ya enfrentaron este fenómeno con herramientas como impuestos a las operaciones financieras o encajes temporales.

Para el economista, Paraguay aún carece de salvaguardas frente a estos flujos. Hoy, sostiene, el país es la moneda más apreciada de América Latina, una condición que puede sostenerse en el corto plazo, pero que también amplifica los riesgos de volatilidad si los capitales especulativos deciden salir de forma abrupta.

Ferreira es categórico: no era necesario provocar un ajuste tan brusco. A su juicio, una suba más temprana y gradual de la tasa de interés habría evitado las fuertes oscilaciones del tipo de cambio y el traslado de la incertidumbre al corazón de las decisiones empresariales. 

El desafío hacia adelante no pasa sólo por sostener baja inflación, sino por proteger a la economía de los capitales golondrina y devolver previsibilidad a un mercado donde muchos actores dejaron de pensar en su negocio para empezar a especular.

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