El Guaraní se construyó sobre una idea simple y exigente: que una moneda solo puede ser estable si responde a la economía que representa. Esa convicción marcó una ruptura con décadas de dependencia monetaria.
Mientras la región alternó ciclos y rupturas, Paraguay multiplicó su economía más de 15 veces desde 1960. La explicación está menos en la coyuntura y más en una disciplina institucional que se negó a romperse.
Cerca del 60% de la población mantiene alguna deuda y, al mismo tiempo, el 37% de las instituciones identifica al historial del cliente como el principal factor que restringe la concesión de préstamos, lo que limita la expansión del crédito formal.
La inversión directa proveniente de Europa a Paraguay superó los US$ 12.600 millones entre 2020 y 2024, con Países Bajos, España, Suiza y el Reino Unido entre los principales países inversores.
Con cerca del 27% de la canasta familiar dolarizada, la estrategia del Banco Central del Paraguay (BCP) para acelerar la desinflación fortaleció al guaraní y contuvo precios, aunque a costa de mayor volatilidad cambiaria.
Los departamentos de Central, Asunción, Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú concentran más del 70% de la producción nacional y sectores estratégicos impulsan el crecimiento regional.
Los accionistas de Zeta Banco alcanzaron un acuerdo de capitalización con BNB Corporación Paraguay, que permitirá fortalecer de manera significativa el patrimonio neto del banco.
Mejorar la disponibilidad y unificación de la información financiera, junto con ajustes en las políticas de tasas de interés y un mayor apoyo a las microempresas, son medidas clave para enfrentar los desafíos actuales en la concesión de créditos.
En la presentación mensual del informe de inflación (IPC), el Banco Central del Paraguay (BCP) compartió que la inflación al mes de junio fue de -0,4% en lo que va del año, así también que las frutas y verduras al mes de junio tuvieron un aumento de precios del 16,8%.