Líder absoluto: economía paraguaya cerrará 2025 con crecimiento del 6%, según BCP
Paul Fernández Editor de Contenidos
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El Presidente de la Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo Spalding, durante la Conferencia Magistral “Paraguay: Evaluación 2025 y Perspectivas 2026” realizó un análisis del desempeño económico del país durante este año y resaltó la buena dinámica en varios sectores que están ganando mayor relevancia.
Esto se da, según el titular de la banca matriz, en medio de un escenario de alta incertidumbre y volatilidad que provenía de una política económica global con tensiones comerciales y geopolíticas, con tasas de interés elevadas y condiciones financieras restrictivas, que también se sumó a cotizaciones de commodities agrícolas.
Teniendo en cuenta estas condiciones, el pronóstico de crecimiento para el país se mantenía bastante prudente, con un 3,8% para el 2025, en tanto, Carvallo consideró que se subestimó la capacidad de la economía paraguaya. “Subestimamos la capacidad de la economía paraguaya de crecer con sus propios motores y nos fue dando sorpresas”, acotó.
Lo que hoy se tiene, según el Presidente del BCP, es una economía que cerrará el año con un crecimiento del 6%, con indicadores de alta frecuencia, de corto plazo y en general en camino a este nivel de expansión.
“Antes hablábamos de un crecimiento que duplica la región. Este crecimiento casi que triplica el crecimiento promedio de la región. Es muy superior al crecimiento de Argentina, que viene en segundo lugar en términos de estimación de crecimiento por un efecto rebote. Nosotros estamos creciendo sobre un crecimiento de 4,7% del año pasado. Estamos creciendo sobre crecimiento”, explicó.
Carvallo, señaló que los indicadores de percepción de mercado validan ese posicionamiento. La inclusión de Paraguay en índices internacionales y la mejora en las calificaciones crediticias confirman que “el mercado ya considera al país dentro del grupo de economías con grado de inversión pleno”, un estatus que responde al desempeño macroeconómico y a la estabilidad alcanzada en los últimos años.

Uno de los elementos centrales de esta etapa es la naturaleza del crecimiento. A diferencia de períodos anteriores, la expansión ya no está explicada principalmente por la agricultura, cuyo aporte se ha desacelerado, sino por los sectores secundarios y terciarios. Este cambio, según el análisis del BCP, evidencia una transformación estructural que redujo la volatilidad del crecimiento y fortaleció la resiliencia frente a ciclos adversos del entorno regional e internacional.
“El crecimiento actual se da sobre bases diferentes a las de años atrás, con un mayor protagonismo de sectores no tradicionales, lo que explica la capacidad de la economía paraguaya para resistir choques externos y mostrar una menor volatilidad”, afirmó Carvallo durante su presentación.
En términos de actividad, Paraguay encadenará cuatro años consecutivos con tasas de expansión superiores al 5% en promedio. Tras crecer 5,2% en 2023 y 4,7% en 2024, el BCP proyecta que el 2025 cerrará con un crecimiento del 6%, un desempeño que no se observaba desde la etapa de construcción de Itaipú y que supera incluso los años de mayor auge de los precios de los commodities.
Desde la autoridad monetaria, se subraya que este crecimiento no responde a estímulos artificiales. Tanto la política fiscal como la monetaria convergieron a una zona de equilibrio, sin impulsos extraordinarios, y la economía opera en torno a su crecimiento potencial. Esta dinámica, además, se presenta de forma distribuida, con todos los sectores mostrando variaciones positivas y sin rezagos relevantes.
“Estamos viendo un crecimiento equilibrado, consistente y diversificado, explicado en gran medida por la fuerte inversión, sin presiones inflacionarias ni desbalances macroeconómicos”, sostuvo el titular del BCP.
El impacto de este ciclo expansivo también se refleja en el mercado laboral. Durante el 2025 se generaron alrededor de 146.000 nuevos empleos, en su mayoría formales, lo que se traduce en mejoras en la calidad del empleo y en los ingresos de la población.
A nivel microeconómico, las ventas crecieron en prácticamente todos los sectores, con un dinamismo particularmente fuerte en las micro y pequeñas empresas, que lideraron la expansión por encima de las grandes compañías.
Este comportamiento confirma, según el análisis oficial, que el crecimiento está llegando a segmentos más amplios de la economía y no se concentra en sectores específicos. La demanda interna, impulsada por la inversión, aparece como el principal motor de esta fase del ciclo económico.
“Las ventas que más han crecido son las de las micro y pequeñas empresas, lo que muestra que el dinamismo económico se está distribuyendo de manera más amplia”, explicó Carvallo.
En el frente de precios, el desempeño macroeconómico se tradujo en una inflación controlada. Paraguay fue el único país de la región que mantuvo la inflación dentro del rango meta durante el año, cercana al nuevo objetivo del BCP de 3,5%. En noviembre de 2025, la inflación interanual se ubicó en 4,1%, con una clara tendencia a la baja, mientras que las medidas subyacentes ya convergieron por debajo de la meta.

El BCP identificó que los picos inflacionarios observados durante el año fueron puntuales y transitorios, concentrados principalmente en el precio de la carne, influenciado por factores externos y el fuerte dinamismo del mercado internacional. Excluyendo ese componente, la inflación se habría ubicado por debajo del 3%.
“Tenemos una economía que crece fuerte con una inflación absolutamente controlada, sin señales de presiones persistentes ni desanclaje de expectativas”, señaló el presidente del Banco Central.
Otro punto abordado fue el comportamiento del tipo de cambio. Desde la autoridad monetaria se explicó que la cotización del dólar se encuentra alineada con la tendencia global y en equilibrio con los fundamentos de la economía. Las tensiones observadas a comienzos de año respondieron a expectativas desalineadas y fueron corregidas tras intervenciones puntuales del BCP, permitiendo que el mercado ajuste posteriormente.
Las expectativas de inflación permanecen firmemente ancladas, reflejando —según Carvallo— la efectividad, credibilidad y claridad en la comunicación de la política monetaria. Esta combinación permitió sostener una tasa de política monetaria consistente con una economía en equilibrio, sin necesidad de ajustes adicionales.

El sistema financiero acompañó este proceso de crecimiento. El crédito creció a tasas cercanas al 20%, tanto en guaraníes como en dólares, mientras que los indicadores de morosidad y calidad de cartera se ubicaron incluso por debajo de los niveles prepandemia. Los niveles de solvencia, además, se mantienen holgados, incluso bajo escenarios de estrés extremo.
“Hoy el sistema financiero paraguayo presenta indicadores de solvencia y calidad mejores que en el período previo a la pandemia”, destacó Carvallo.
En materia de infraestructura financiera, el Sistema de Pagos Instantáneos (SPI) se consolidó como un fenómeno de gran impacto. Actualmente moviliza más de 327% del PIB anual, con más de 377 millones de operaciones, quintuplicando su volumen cada dos años, según los datos presentados por el BCP.
De cara al 2026, el Banco Central proyecta un crecimiento económico de 4,2%, el más alto de la región por cuarto año consecutivo. Al igual que en el período reciente, se espera una expansión equilibrada, impulsada por la demanda interna y la inversión. En inflación, la autoridad monetaria prevé cerrar el 2025 en torno al 3,6%, con la posibilidad de ubicarse incluso por debajo, y mantener el 2026 alineado a la meta del 3,5%.
“Estamos ante una economía que crece de forma sostenida, con estabilidad de precios y fundamentos sólidos, un desempeño difícil de encontrar hoy en la región”, concluyó Carvallo.