Economía plateada: cerca del 45% de las personas mayores de 60 años siguen dentro de la fuerza laboral, según el INE
Paraguay está entrando lentamente en una transformación silenciosa, pero profunda. La población envejece, las familias son cada vez más pequeñas y los adultos mayores comienzan a tener un rol cada vez más activo dentro de la economía.
Ese fenómeno, conocido como economía plateada, ya dejó de ser un debate exclusivo de países desarrollados y empieza a instalarse también en Paraguay.
El director nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, explicó que para comprender este proceso primero hay que entender qué representa la llamada generación plateada: personas nacidas entre 1946 y 1964, conocidas mundialmente como los “baby boomers”, que hoy están redefiniendo el concepto tradicional de envejecimiento.
Según detalló, el principal factor detrás de este fenómeno es el fuerte aumento de la esperanza de vida. Mientras en la década de 1960 una persona nacida en Paraguay tenía una expectativa de vida cercana a los 60 años, hoy esa cifra ya ronda los 75 años y podría superar los 82 años para 2050.
“Hoy la tendencia contundente es a que las personas vivamos más”, aseguró Ojeda. “Si una persona nace hoy, si es varón tiene una esperanza de vida de 73 años y si es mujer de 79 años. Para el 2050 estaremos en torno a los 82 años”, agregó.
Pero el cambio no se limita solamente a vivir más tiempo. También cambió la estructura de las familias paraguayas. El director del INE explicó que la tasa de fecundidad cayó drásticamente en las últimas décadas. En los años 50, las mujeres tenían en promedio seis hijos. Actualmente, el promedio es de 1,8 hijos por mujer.
Esa transformación está generando hogares más pequeños, más personas viviendo solas y una acelerada transición demográfica. De acuerdo con los datos del INE, hace dos décadas existían cerca de 1,1 millones de viviendas particulares ocupadas en Paraguay. Hoy la cifra ya alcanza 1,7 millones.

Además, los hogares unipersonales crecieron de manera importante. Hace 20 años representaban cerca del 11% del total y actualmente rondan el 16%. Mientras tanto, los hogares tradicionales compuestos por padre, madre e hijos vienen reduciendo su participación.
“Hay más viviendas, más gente viviendo sola y una nueva reconfiguración de las familias en Paraguay”, comentó Ojeda. “Eso también trae desafíos de infraestructura, vivienda y políticas públicas”, sostuvo.
El impacto más fuerte, sin embargo, aparecerá en el mercado laboral y en el sistema económico del país. Actualmente, Paraguay todavía atraviesa una etapa favorable conocida como bono demográfico, donde gran parte de la población se encuentra en edad productiva.
Hoy el 77,2% de la población paraguaya tiene entre 15 y 64 años, mientras que el 12,6% corresponde a adultos mayores. Pero esa relación comenzará a modificarse rápidamente en las próximas décadas.
Para 2050, la cantidad de personas mayores de 65 años será prácticamente similar a la cantidad de menores de 14 años. Eso implicará una presión creciente sobre el sistema previsional, la salud pública y la productividad económica.
En ese escenario aparece la economía plateada: un modelo donde las personas mayores continúan activas laboralmente durante más tiempo y siguen aportando al sistema económico.
“Actualmente en Paraguay estamos hablando de cerca de 784 mil personas mayores de 60 años”, explicó Ojeda. “De esas, unas 355 mil siguen dentro de la fuerza de trabajo y 347 mil están ocupadas”, detalló.

Eso significa que aproximadamente el 45% de los adultos mayores continúa trabajando o buscando empleo activamente, un dato que refleja el cambio estructural que atraviesa la sociedad paraguaya.
El director del INE señaló que este escenario obligará al país a replantear políticas públicas vinculadas al empleo, la salud, la vivienda y la previsión social. También remarcó la importancia de impulsar la productividad y crecimiento económico para sostener una población más envejecida.
“Va a llegar un momento en donde tendremos muchos adultos mayores y menos personas en edad de trabajar”, advirtió. “Por eso necesitamos políticas públicas que permitan que esas personas tengan ingresos, salud y calidad de vida”, afirmó.
Ojeda puso como ejemplo a países como Japón y Corea del Sur, donde las poblaciones altamente envejecidas lograron sostener su crecimiento gracias al avance tecnológico y la productividad.
En ese sentido, sostuvo que Paraguay todavía tiene una ventana de oportunidad de aproximadamente 25 años para aprovechar su bono demográfico, atraer inversiones y fortalecer su economía antes de enfrentar un envejecimiento más acelerado.
El titular del INE también destacó que actualmente ya existen señales positivas en esa dirección, con políticas orientadas a aumentar el PIB, atraer industrias y fortalecer programas sociales dirigidos a adultos mayores.
“Va a llegar un momento en donde, si tenemos la suerte de vivir mucho tiempo, vamos a ser ancianos”, expresó. “Y ahí el mundo tiene que estar preparado para ofrecernos alternativas, incluso para seguir activos y trabajando si así lo queremos”, concluyó.