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Foto: Creación Propia

La nueva frontera brasileña: ¿Por qué cada vez más personas abandonan Brasil para venir a Paraguay?

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Con una carga impositiva del 10% y un costo de vida reducido, Paraguay supera a los destinos tradicionales y se convierte en el segundo país con mayor número de solicitudes de residencia por parte de brasileños.

28 Mayo de 2026 12.42

Nota redactada por Forbes Brasil

Durante décadas, Paraguay ocupó un lugar secundario en la mente de los brasileños que deseaban vivir en el extranjero. Estados Unidos, Portugal y Canadá concentraban los flujos migratorios más importantes. Pero un cambio está reposicionando al país vecino en el mapa de oportunidades para las personas. 

Impulsado por una combinación de menor carga impositiva, menor costo de vida, crecimiento económico y educación superior accesible, Paraguay ha comenzado a atraer a todo tipo de personas, desde profesionales que trabajan en zonas remotas y jubilados hasta estudiantes y trabajadores que buscan nuevas oportunidades.

Las cifras reflejan esta tendencia. Datos del Ministerio de Relaciones Exteriores muestran que la población brasileña en el extranjero alcanzó los 5,18 millones de personas en 2024, un crecimiento del 3,7% respecto al año anterior. En este contexto, Paraguay se consolidó como uno de los destinos de mayor relevancia. 

El país ocupó el segundo lugar a nivel mundial en solicitudes de certificados de residencia por parte de brasileños, con 602 solicitudes en 2024, solo por detrás de Estados Unidos, con 2.553 solicitudes, y por delante de destinos tradicionales para la diáspora brasileña, como Portugal, Canadá y el Reino Unido.

El progreso también se evidencia en la estructura consular brasileña. El Consulado General en Ciudad del Este se ha unido al grupo de los diez consulados con mayor presencia brasileña en el mundo, reemplazando a las unidades ubicadas en ciudades norteamericanas como Houston y Los Ángeles.

Detrás de estas cifras se esconde una lógica económica relativamente sencilla. Mientras que el impuesto sobre la renta personal en Brasil puede alcanzar el 27,5%, en Paraguay la tasa impositiva ronda el 10%. Además, el costo de la vivienda, la alimentación, los servicios y la energía sigue siendo significativamente menor que en las principales ciudades brasileñas.

"Hay profesionales que mantienen sus ingresos en Brasil o trabajan a distancia para empresas internacionales y ven en Paraguay una oportunidad para reducir costos sin perder poder adquisitivo", afirma el economista Alexandre da Costa, investigador de la Unila (Universidad Latinoamericana de la Integración) y la UFPR (Universidad Federal de Paraná). "Para este grupo, existe una justificación económica muy clara para el traslado"

Esta tendencia cobró fuerza tras la consolidación del teletrabajo. Los profesionales que reciben salarios en reales, dólares o euros descubrieron que pueden conservar su fuente de ingresos y, al mismo tiempo, reducir drásticamente sus gastos mensuales cruzando fronteras.

La energía barata también juega un papel importante en esta ecuación. Gracias a su participación en la producción de la central hidroeléctrica de Itaipú, Paraguay mantiene una de las estructuras energéticas más competitivas de la región. Según Costa, hace aproximadamente una década el país consumía solo alrededor del 10% de la energía que le correspondía de Itaipú. Actualmente, este porcentaje ha alcanzado aproximadamente el 60%, lo que refleja la expansión económica, industrial y urbana.

"En términos económicos, los principales factores que atraen a los brasileños a Paraguay son la menor carga impositiva y el menor costo de la energía, que terminan reflejándose directamente en el costo de vida", afirma el investigador.

El efecto de la medicina

No todos los brasileños que cruzan la frontera tienen la intención de quedarse en el país de forma permanente. Una parte importante de esta migración es temporal y está relacionada con la educación, especialmente con estudios de medicina.

En los últimos años, las universidades paraguayas han comenzado a recibir miles de estudiantes brasileños atraídos por las tasas de matrícula, significativamente más bajas que las que cobran las instituciones privadas en Brasil. Mientras que una licenciatura en medicina en universidades privadas brasileñas puede costar entre R$ 8.000 y R$ 15.000 mensuales, dependiendo de la institución, en Paraguay es posible encontrar programas de pregrado con cuotas mensuales equivalentes a R$ 1.500 a R$ 3.000.

Esta diferencia altera por completo las cuentas financieras de las familias de clase media que no pueden acceder a las plazas altamente competitivas en las universidades públicas de Brasil.

Los datos migratorios confirman este perfil transitorio. Según información del Departamento de Migración de Paraguay, en 2015 aproximadamente el 75% de las solicitudes presentadas por brasileños eran para residencia permanente. Hoy, ese porcentaje ha descendido a aproximadamente el 19%.

"La reducción demuestra que un número creciente de brasileños está utilizando Paraguay como destino temporal para estudiar, trabajar o hacer negocios, y no necesariamente como residencia permanente", explica Costa.

La otra cara de la migración

Si bien la narrativa del profesional remoto y el estudiante de medicina predomina en las estadísticas recientes, también hay brasileños que llegan a Paraguay en busca de empleo y mejores condiciones de vida. En este caso, sin embargo, la realidad puede ser más compleja.

El mercado laboral paraguayo aún presenta un alto grado de informalidad. Según Costa, aproximadamente el 60% de los empleos en el país se encuentran fuera del sector formal, lo que inlimita las oportunidades y reduce la previsibilidad de los ingresos para los trabajadores extranjeros.

"A menudo, la expectativa de encontrar empleo y mejores condiciones de vida no se materializa de la forma imaginada", afirma.

Esta dualidad ayuda a explicar el perfil heterogéneo de la migración brasileña al país vecino. Para profesionales cualificados, emprendedores y personas con ingresos estables, Paraguay se presenta como una alternativa para aumentar el poder adquisitivo y reducir los costos. Sin embargo, para quienes llegan sin una fuente de ingresos definida, los riesgos siguen siendo considerables.

Sin embargo, la balanza parece favorecer al país vecino. Con un crecimiento económico sostenido, un entorno tributario simplificado, abundante energía y una educación más accesible, Paraguay ha dejado de ser simplemente un destino de compras en la frontera para convertirse en una opción concreta de movilidad internacional para miles de brasileños. El movimiento aún está lejos de la magnitud observada en Estados Unidos o Portugal, pero las cifras demuestran que la ruta sudamericana está ganando terreno rápidamente.

¿Cómo emigrar a Paraguay?

El proceso migratorio a Paraguay, si bien es menos burocrático que el de países europeos o norteamericanos, requiere atención a los detalles legales para evitar caer en una trampa fiscal. Para quienes buscan la residencia, el primer paso es organizar la documentación. Según Filipe Altamir, socio director de Imigra Paraguay, los documentos esenciales incluyen:

* Documento de identidad original;

* Certificado de nacimiento o de matrimonio (según el estado civil);

* Certificado de antecedentes penales expedido por la Policía Federal;

* Certificado de vacunación contra la fiebre amarilla (frecuentemente requerido para los brasileños, especialmente para aquellos de estados como São Paulo y la región Norte).

A diferencia de otros países que exigen una residencia física estricta, como los 183 días anuales en algunas naciones europeas, Paraguay ofrece mayor flexibilidad. Actualmente, la opción más común es obtener un permiso de residencia temporal, válido por dos años.

El proceso tarda entre cuatro y seis meses en completarse, pero la solicitud inicial puede realizarse en tan solo un día. Con este documento de identidad en mano, el ciudadano brasileño goza de los mismos derechos civiles que un paraguayo: puede abrir cuentas bancarias, obtener una licencia de conducir, iniciar negocios y realizar inversiones inmobiliarias.

La facilidad que ofrece el Convenio de Residencia del Mercosur atrae a muchos, pero la abogada internacional Dra. Paula Civolani advierte que este convenio no resuelve los problemas fiscales. «El Mercosur facilita los visados y la residencia, pero no evita la doble imposición. Brasil y Paraguay no cuentan con un convenio de doble imposición sancionado, lo que exige una planificación cuidadosa», señala.

Uno de los errores más comunes se produce cuando los brasileños declaran su salida definitiva del país ante la Administración Tributaria Federal, pero mantienen fuertes vínculos con Brasil, como propiedades inmobiliarias, negocios activos o personas a su cargo. "Si la Administración Tributaria Federal considera que la salida es meramente aparente, puede revocar la condición de no residente y gravar los ingresos mundiales del individuo con fuertes multas e intereses", advierte la Dra. Paula.

Diferencias fiscales: el magnetismo del "10-10-10"

La disparidad impositiva entre Brasil y Paraguay es, sin duda, el principal factor del reciente éxodo de brasileños. Mientras que el sistema brasileño se caracteriza por su complejidad y sus elevadas tasas impositivas progresivas, el país vecino se basa en una estructura simplificada que los expertos resumen en la métrica "10-10-10"

Según la Dra. Civolani, la ventaja de Paraguay radica en tres pilares: una baja carga tributaria nominal, la simplicidad de la recaudación y la territorialidad de la tributación. "La carga tributaria en Paraguay es infinitamente menor y menos compleja que la de Brasil", afirma.

Las principales diferencias en las tasas impositivas son notables y evidencian la enorme brecha fiscal entre ambos países. En el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRP), mientras que en Brasil la tabla progresiva alcanza el 27,5%, en Paraguay la tasa es de tan solo el 10%. Esta misma lógica simplificada se aplica al Impuesto sobre la Renta de las Sociedades (IRE), fijado en el 10% sobre la renta neta de las empresas. Además, el IVA paraguayo tiene una tasa única del 10%, sustituyendo claramente el complejo entramado de impuestos brasileños como el ICMS, el ISS, el IPI, el PIS y el Cofins.

El Dr. Rocha detalla cómo funciona esta lógica en la práctica para los profesionales que deciden establecerse en el país. A diferencia de Brasil, donde las deducciones son limitadas y rígidas, el sistema paraguayo permite una reducción mucho más agresiva para quienes trabajan como proveedores de servicios.

"Si emito una factura por R$ 10.000 y presento recibos de gastos como combustible, papel de oficina y electricidad que suman la misma cantidad, no pago ningún impuesto. El impuesto se aplica sobre la diferencia", explica el abogado.

Esta característica convierte a Paraguay en un paraíso para los trabajadores autónomos y profesionales independientes que, en Brasil, verían una parte considerable de sus ingresos retenida en origen o en el ajuste fiscal anual.

Para los empresarios, el panorama es aún más lucrativo bajo la Ley de Maquila. Como explicó el Dr. Heloiza, las industrias que importan materias primas para su procesamiento en Paraguay y posterior exportación pagan un impuesto único de tan solo el 1%. Es esta "magia fiscal" la que ha atraído a gigantes de los sectores textil y del plástico, creando un ecosistema donde las ganancias se reinvierten en expansión y no se consumen en la burocracia estatal.

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