El camino hacia la exportación: es necesario quintuplicar el ganado ovino paraguayo
La ovinocultura en Paraguay mostró un notable progreso en los últimos años, pero aún enfrenta importantes retos para consolidarse como un sector competitivo a nivel internacional.
Con un 2024 de logros y desafíos, el 2025 se presenta como un año clave para impulsar la producción, fortalecer la genética y preparar el camino hacia la exportación de carne ovina, según Luis Salinas, Presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (Apco).
Con miras al desarrollo del 2025, la Apco, según Salinas tiene objetivos claros para continuar con el crecimiento del sector. En el campo genético, planean incorporar nuevas razas, productoras de leche, y otras dos en proceso de trámite.
"Queremos diversificar y ampliar nuestras opciones", comentó Salinas.
En cuanto a la producción de carne, buscarán nuclear a más productores del interior del país, incluyendo regiones como Caaguazú, Alto Paraná y Encarnación, con el fin de aumentar el número de socios y, por ende, el volumen de producción.
Salinas también destacó la importancia de alcanzar un nivel de producción que permita la exportación. Actualmente, se estima que hay entre 1.5 y 2 millones de cabezas de ganado ovino en el país, pero para competir en mercados internacionales, este número debería al menos quintuplicarse.
El desafío para el 2025 es claro: consolidar los logros en genética, aumentar la producción de carne y fortalecer el trabajo colectivo de los productores. Como explicó el titular de la Apco, "solo así podremos alcanzar el sueño de convertirnos en un actor relevante en el mercado internacional".

En el ámbito genético, el 2024 fue catalogado como un año "espectacularmente positivo" para la ovinocultura paraguaya.
"Hemos logrado resultados fantásticos con todas las razas, posicionándonos al nivel de potencias tradicionales como Uruguay y Argentina", afirmó el Presidente.
Uno de los hitos más destacados fue la exportación de la raza Santa Inés a Uruguay, un hecho histórico para el sector. Asimismo, se realizaron importaciones de material genético desde Europa para mejorar razas existentes como la Texel y la Dorper, fortaleciendo el potencial reproductivo y de calidad del ganado paraguayo.
"Esto subraya nuestro compromiso con la mejora continua en la genética ovina", aseguró.
En cuanto a la producción de carne ovina, Salinas fue franco al admitir que el anhelado sueño de la exportación aún está lejos de materializarse debido al insuficiente volumen de producción.
Actualmente, la carne de cordero producida en el país se consume exclusivamente en el mercado interno."Necesitamos fomentar la cría de vientres para aumentar el volumen de producción", dijo.
Y explicó que esto pasa por la utilización de machos reproductores de alta calidad, con trazabilidad y registro, para garantizar corderos de mayor peso y calidad. La falta de reposición en las góndolas de los supermercados representa otro desafío clave para el sector.