Carne ovina paraguaya al exterior: crece la demanda, pero falta producción
El 2025 arrancó con una noticia histórica para el sector ovino paraguayo: por primera vez, la carne ovina nacional fue exportada a Israel, marcando un hito para los criadores y posicionando al país en el mapa internacional del rubro.
Así lo destacó Luis Salinas, Presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Ovinos (Apco), quien también celebró la creciente demanda de genética paraguaya por parte de países como Uruguay y Argentina.
"En este primer semestre, lo más resaltante fue lograr la exportación de carne ovina. A eso se suma la alegría de que nuestra genética sea requerida en la región", expresó Salinas.
Aunque los avances son importantes, aún persisten desafíos, principalmente en el volumen de producción. Salinas explicó que la falta de vientres limita la capacidad para cumplir con los compromisos asumidos.
"El sentimiento es encontrado: alegría por lo logrado, pero también el desafío de seguir creciendo", afirmó.
Actualmente, Paraguay faena entre 6.500 y 7.000 corderos al año para consumo interno, una cifra que resulta insuficiente ante la reciente apertura del mercado de exportación. La escasa disponibilidad impide mantener una reposición continua en supermercados, lo que limita el abastecimiento estable.
El país cuenta con unas 1.300.000 cabezas ovinas, según estimaciones de la Apco, aunque el número aún no es exacto. Con el ingreso a nuevos mercados, se espera una mayor formalización del sector productivo, lo que permitiría mejorar la capacidad productiva y el control del inventario nacional.
De acuerdo al gremio, se necesitarían entre 5 y 15 millones de vientres para sostener una producción estable y cubrir tanto la demanda local como internacional.

La genética ovina paraguaya también está ganando terreno en el exterior. "Santa Inés y Dorper se están posicionando fuertemente. Que países con gran tradición ovina como Argentina y Uruguay vengan a comprar nuestros reproductores habla muy bien de lo que estamos haciendo", destacó Salinas.
Además de las exportaciones a países vecinos, hay interés desde Colombia, Bolivia y Brasil. En paralelo, Paraguay continúa importando genética desde Europa y Sudáfrica para seguir mejorando la calidad de sus reproductores. "El pilar de la producción de carne es la genética. Si no tenemos un buen reproductor, no vamos a tener un buen cordero", apuntó.
En cuanto a precios, la carne ovina se vende al frigorífico a unos US$ 3,80 por kilo de peso vivo. En supermercados, el precio al consumidor final ronda entre G. 57.000 y G. 69.000 por kilo.
En genética, un reproductor macho puede alcanzar un valor promedio de G. 12 millones en remates, mientras que una hembra ronda entre G. 6 y G. 8 millones. El último remate de la Apco facturó más de G. 1.200 millones.
Para el segundo semestre, el panorama es alentador. Existen pedidos desde varios países y el mercado internacional muestra interés en la producción paraguaya.
Finalmente Salinas reconoció que el principal reto sigue siendo aumentar la cantidad de vientres para sostener una producción a escala y aprovechar plenamente esta nueva etapa de expansión.