Los datos muestran una caída de actividad que se explica por un escenario internacional adverso con precios a la baja y sobre oferta de crudo de los países árabes.
La maniobra del grupo de países petrolero apunta a quedarse con una porción mayor del negocio, pese al riesgo de que los precios sigan bajos y achiquen la rentabilidad del sector a nivel global.