Con el furor por la inteligencia artificial y Wall Street batiendo récords, un puñado de compañías —de gigantes consagrados a startups explosivas— multiplicó fortunas personales y armó un club exclusivo de ricos selfmade.
EE.UU. apostará un récord de US$1.760 millones en el Super Bowl LX, mientras crecen las dudas por la confusión entre apuestas y mercados de predicción. Qué son y por qué el Mundial será un punto de quiebre para esta industria.
El desplome bursátil de la empresa de Jeff Bezos recortó fuerte su patrimonio y dejó al creador de Facebook con una fortuna de US$226.600 millones, detrás de Musk, Page y Brin.
Liu Debing amasó una fortuna de más de US$ 2.000 millones tras el debut bursátil de Zhipu en Hong Kong, donde la compañía recaudó US$ 558 millones. El interés fue masivo, pero las acciones no despegaron como se esperaba, en medio de restricciones a los chips de Nvidia y tensiones con Estados Unidos.
Mientras el petróleo busca un piso y la demanda eléctrica rompe récords históricos, estas dos compañías afinan sus estrategias para capitalizar el nuevo mapa energético sin resignar la solidez operativa ni el flujo de caja.
Mientras la desigualdad se profundiza, los sectores más adinerados recuperan sus fortunas con velocidad tras cada crisis, mientras la mitad más pobre aún lucha por alcanzar niveles previos a la pandemia.
Empresas como Vestar Capital, que alguna vez movieron miles de millones, hoy se aferran a carteras envejecidas mientras luchan por captar nuevos inversores.
Un curso intensivo de tres días en la Escuela Kennedy pone el foco en los sesgos que persisten aunque los algoritmos aceleren todo. Técnicas para decidir sin dejarse llevar por narrativas, burbujas o presiones grupales.
El mercado reaccionó con fuerza tras los resultados trimestrales de la compañía. Las dudas sobre el crecimiento de Azure y el salto en las inversiones en infraestructura tecnológica encendieron las alarmas entre los inversores.
Dueño de una fortuna forjada entre adquisiciones agresivas, consejos de administración y maniobras bursátiles, Nelson Peltz dejó su marca en Wall Street mucho antes de que su vida privada se volviera tema de conversación pública.
El salto de la plata reaviva la atención sobre los metales preciosos, en un contexto global marcado por conflictos, presiones inflacionarias y desconfianza hacia las monedas tradicionales. La relación con el oro tocó un umbral histórico que los mercados no pasaban desde 2012.
El salto inicial estuvo liderado por Intel, Texas Instruments y Nvidia, mientras el Dow Jones se acerca a los 50.000. Analistas advierten que el rendimiento bursátil se distancia de la economía real.
Impulsada por la fiebre de la inteligencia artificial, una racha de balances positivos y el empuje del sector automotor, la compañía californiana sigue marcando récords en Wall Street.
Recompras y dividendos por más de US$ 96.000 millones confirman que la compañía no solo acumula crecimiento explosivo, sino que también reparte beneficios concretos sin comprometer su capacidad de seguir produciendo caja.
Mientras el S&P sigue rindiendo por debajo de su promedio histórico, un grupo selecto del Dow Jones se desmarca con pagos atractivos. La estrategia conocida como “Dogs of the Dow” vuelve a captar la atención de los inversores con papeles que, además de dividendos altos, muestran potencial de recuperación tras años flojos. Entre farmacéuticas, tecnológicas y empresas de consumo masivo, hay casos con retornos totales superiores al 40 %.
Mientras crece la tensión entre la Casa Blanca y Jerome Powell, los índices bursátiles ignoran el conflicto. Un estudio reciente revela por qué la presión política no siempre asusta a los inversores.
Acaba de desplazar a Jeff Bezos y a Larry Ellison, tras una racha alcista de siete jornadas que empujó las acciones de la tecnológica por encima de los US$ 337. El impulso se potenció con el anuncio de Apple, que integrará la inteligencia artificial de Google en la próxima versión de Siri.
Powell reveló que la Fed recibió citaciones del Departamento de Justicia e incluso afronta la amenaza de una investigación criminal vinculada a su testimonio ante el Congreso sobre la renovación de la sede del banco central en Washington.