Hoteles, paseadores, alimentos gourmet, medicina especializada y servicios premium reflejan cómo perros y gatos dejaron de ser solo animales de compañía para convertirse en una prioridad de gasto para miles de hogares.
El aumento de las personas sin hogar afectó especialmente a familias, que representan casi un tercio de la población sin hogar del país norteamericano.