El ex CEO de Google sigue lejos del retiro: diversificó su fortuna en startups tecnológicas y militares, en una nueva etapa en la que apuesta por el poder estratégico de la innovación.
Mientras la demanda energética de la inteligencia artificial amenaza con desbordar la red eléctrica mundial, un puñado de empresarios tech proyecta una alternativa radical: montar servidores en órbita y alimentarlos con energía solar directa del espacio. Aunque los desafíos técnicos y económicos son enormes, ya hay satélites en camino y miles de millones apostados a que esta ciencia ficción se vuelva rutina antes de 2035.
El ejecutivo fundó silenciosamente una startup que tiene como objetivo "acercar a las personas, simplificar la comunicación y mejorar el compromiso" a través de la inteligencia artificial.