Una sociedad ligada al CEO de OpenAI denunció la mala calidad, negligencia, incumplimiento de contrato, tergiversación, competencia desleal y fraude. Los detalles de la polémica propiedad.
Si supera todos los obstáculos legales, el CEO podría elevar su participación del 13% al 22%, acercándose a su objetivo de controlar el 25% del poder de voto, para desarrollar la inteligencia artificial siguiendo su particular criterio.