Las cifras de inversión superan por mucho los beneficios concretos, y el riesgo ya no está en los precios de las acciones, sino en la distancia entre lo que se construye y lo que realmente se usa.
Wall Street ajusta la lupa sobre los balances de la compañía, que busca recuperar terreno tras años de crecimiento apagado. Las expectativas por su jugada en inteligencia artificial ponen presión sobre sus próximos movimientos.