Científicos combinan algoritmos con neurociencia para mapear circuitos neuronales, restaurar funciones dañadas y abrir nuevas posibilidades en terapias que antes parecían impensadas.
Una técnica basada en el comportamiento de las dendritas promete reducir el gasto computacional de los modelos actuales sin resignar precisión. Su creador asegura que imitar mejor al cerebro podría hacer más accesible el desarrollo de sistemas avanzados.