La investigación, aún en curso, apunta al grupo Sandworm, ligado a la inteligencia militar rusa, como responsable de vulnerar dispositivos mal configurados en la nube. L
El grupo francés admitió que hackers accedieron a nombres, correos, domicilios y cifras de consumo de su clientela. La filtración agrava el escenario para la empresa, que ya venía golpeada por la caída de ingresos y enfrenta un creciente riesgo reputacional.