Tras el rebote de su fondo insignia, la gestora volvió al centro de la escena con una cartera dominada por apuestas ligadas a la inteligencia artificial, incluidas Palantir, AMD y su favorita de siempre, Tesla.
AMD se convirtió en el competidor más formidable de Nvidia en la industria de chips de IA, motivo por el cual Wood y su equipo pudieron haber decidido apostar por la empresa.