Wall Street celebra el ajuste mientras Zuckerberg apuesta a sostener márgenes con recortes, centros de datos y contrataciones técnicas, pese a demoras en sus modelos y mayores riesgos operativos.
El entendimiento surgió tras una reunión clave entre Jensen Huang y Jonathan Ross, que derivó en una jugada veloz para integrar chips, talento y negocio en plena disputa por dominar la inferencia en IA.
La carrera por algoritmos avanzados dispara valuaciones récord y multiplica fortunas. Fundadores, inversores junto con ejecutivos del sector sumaron patrimonios millonarios mientras el capital privado sostiene cifras que recuerdan a otros ciclos de euforia tecnológica.
Tras una caída cercana al 80% y un programa de recompra por U$S 150 millones, Martín Migoya asegura que el mercado subestima el impacto real de la IA en la demanda de software y sostiene que Globant ofrece hoy “una oportunidad de inversión” única en un país que vuelve a ser creíble.
La compañía busca reforzar su ecosistema tecnológico mediante modelos open-weight y una apuesta fuerte en desarrollo propio. El movimiento intenta sostener la dependencia de sus GPU frente al avance de AMD, chips de hyperscalers y nuevas herramientas que reducen la ventaja de CUDA.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
A medida que la alfabetización en IA se convierte en el pasaporte laboral del siglo XXI, la convergencia entre la equidad de género y la sostenibilidad energética lanza una advertencia que los líderes empresariales no pueden ignorar.
El gobierno de Estados Unidos catalogó a la empresa como riesgo para la seguridad nacional luego de que rechazara eliminar restricciones que impiden vigilancia masiva y armamento autónomo. El episodio expuso el vacío legal que rodea a estas tecnologías.
El boom de la inteligencia artificial no es gratuito. Detrás de cada prompt, agente y centro de datos hay una factura eléctrica que las empresas aún no terminan de dimensionar.
Con más de US$300 millones al año, la app duplicó abonados en pocos meses y ya suma 100 millones de usuarios que crean temas. El salto llega en medio de demandas por derechos de autor y una campaña para frenarla.
Agibot empezó a ofrecer sus humanoides en modalidad de alquiler, con entrega, instalación y mantenimiento incluidos. Pero el costo los deja más cerca de activaciones y exhibiciones que de reemplazar personal en tareas cotidianas.
El anuncio de Jack Dorsey disparó el entusiasmo inversor: en minutos, Wall Street sumó unos US$ 8.000 millones a la valuación tras el ajuste masivo, que la firma atribuyó a ganancias de productividad con herramientas propias de inteligencia artificial.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
Tras años de euforia tecnológica, los gigantes digitales aceleran desembolsos multimillonarios en infraestructura para IA y siembran inquietud entre gestores, que ven balances cada vez más exigidos y retornos todavía inciertos.
La empresa volvió a superar las expectativas del mercado con un incremento interanual del 73%. En ese contexto, sus competidores ya no intentaban superarla sino reemplazarla. ¿Hasta cuándo seguirá la dependencia en Nvidia?
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
La cancelación de su presencia en el foro sobre inteligencia artificial organizado por el gobierno del país asiático se produjo en medio de cuestionamientos por su vínculo con Jeffrey Epstein y generó ruido político en un encuentro de alto perfil internacional.
La presión por recuperar inversiones de miles de millones de dólares empuja a las Big Tech hacia la publicidad y el recorte de calidad, arriesgando la utilidad del servicio en favor de los márgenes de beneficio.