Los planificadores financieros no se centran exclusivamente en la edad de un inversor para saber cuántos bonos y acciones comprarles. De hecho, observan múltiples variables.
Para Jitania Kandhari, la década de 2020 aún es la "década de los mercados emergentes", incluso luego de un periodo en el que sus acciones no pudieron rivalizar con las estadounidenses.
La semana pasada, las acciones estadounidenses alcanzaron niveles récord y el bitcoin superó los US$ 64.000 tras el anuncio de la Fed sobre un ciclo anticipado de flexibilización monetaria.
Lo sucedido afectó a cientos de miles de accionistas que tal vez no estaban muy enterados de la situación de la empresa. Por esta razón, resulta necesario conocer cuáles son las "señales de alerta" que pueden exponerse en los balances de compañías no muy sólidas.
La escasez de algunas acciones tecnológicas de alto perfil, junto con una menor inversión en el sector en comparación con el S&P 500, explica en parte por qué el Dow quedó atrás de otros índices en los últimos años.
Millones de inversores empezaron a buscar cuáles serán las compañías que en un futuro sacarán el mayor partido de la IA, lo que mejorará sus ingresos y beneficios, para apostar por ellas mediante la compra de sus acciones.
Las acciones cayeron hasta dejar a Alphabet cotizando a alrededor de 18 veces las ganancias futuras, lo que la consolida como la acción más barata entre los Siete Magníficos.
El índice subió 0,7%, mientras Wall Street espera un recorte a los tipos de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos y los inversores calman sus temores de recesión.
Intel no puede cambiar el pasado para mejorar su presente, pero otras compañías tecnológicas pueden aprender de sus errores cometidos para no sufrir del mismo destino.
JPM acumula una ganancia del 21,6% en 2024 y mostró resiliencia ayer al recuperarse rápidamente de su caída tras la redefinición de las reglas de Basilea
De acuerdo a Michael Yee, analista en Jefferies, todavía quedan dudas sobre si la empresa tiene suficiente dinero líquido para financiar sus planes de alcanzar el punto de equilibrio sin recaudar capital extra.
El IPC de Estados Unidos avanzó un 2,5% interanual en agosto, lo que marca una desaceleración frente al 2,9% interanual de julio y representa la tasa más baja desde principios de 2021.