Producción lechera paraguaya: promedio llegaría a los 40 litros y se ubica por encima de la región
Durante el Ganadería Summit de Forbes Paraguay, el Ing. Agr. Hugo Pistilli, Director de Selección Genética, expuso sobre la evolución del sector lechero y el impacto del mejoramiento genético en la productividad del hato nacional.
En términos de tamaño, explicó que el hato lechero paraguayo se ubica entre 200.000 y 220.000 vacas, con un crecimiento anual de entre 3% y 4%. Sin embargo, advirtió que el promedio nacional de producción, actualmente estimado en 11 litros por vaca, no refleja la realidad del potencial productivo del país debido a limitaciones en la calidad de los datos.
En ese sentido, indicó que uno de los principales problemas es la falta de diferenciación entre vacas de razas lecheras, cruzas lecheras y animales con genética de carne, lo que distorsiona los indicadores. Además, señaló que la producción está altamente concentrada, con cerca del 60% del volumen en la cuenca de Campo 9, donde los niveles productivos son significativamente superiores al promedio nacional.
“Si hablamos de cómo está la región, Argentina está en 20 litros promedio del país y Uruguay en 25 litros, pero en Paraguay tenemos zonas donde el promedio es de 22 litros. Incluso hay productores que alcanzan 40 litros por vaca, por lo que tenemos que empezar a hacer bien los deberes para medir correctamente dónde estamos posicionados”, explicó.
Pistilli destacó que el avance del sector en las últimas décadas estuvo impulsado principalmente por el mejoramiento genético, a través de la incorporación de semen de origen canadiense y estadounidense, lo que permitió elevar de forma sostenida la productividad del ganado lechero. Este proceso, sumado a mejoras en manejo y tecnología, dio lugar a sistemas más eficientes y con mayor confort animal.
Según detalló, los registros históricos muestran un salto significativo en la producción: de 13 litros por vaca en 1995, a 22 litros una década después, 32 litros en 2015 y hasta 40 litros en la actualidad en tambos representativos con sistemas intensivos. Este crecimiento también se refleja en la producción por lactancia, que alcanza niveles de hasta 12.000 litros en vacas de primer parto.

El especialista remarcó que estos niveles posicionan a Paraguay en un lugar competitivo a nivel internacional, incluso por encima de algunos referentes. “El promedio americano es de 42,7 litros y hoy en Paraguay tenemos sistemas que sobrepasan ese promedio. Son pequeñas islas de productores, pero demuestran el potencial que tiene el país”, afirmó.
A pesar de estos avances, reconoció que el desafío sigue siendo escalar estos niveles de productividad al conjunto del sector, especialmente considerando el peso de los pequeños productores y tambos familiares. En este punto, señaló que la genética ya está disponible en todas las cuencas lecheras del país, pero que su aprovechamiento depende de factores como inversión, manejo y tecnología.
En cuanto al proceso de mejora genética, explicó que los avances pueden observarse desde la primera generación, gracias a la alta heredabilidad de la producción lechera. No obstante, alcanzar sistemas altamente eficientes requiere un proceso sostenido en el tiempo, combinado con condiciones adecuadas de sanidad, nutrición y confort animal.
“No debemos olvidar que es muy difícil producir leche en el Paraguay. El productor enfrenta condiciones climáticas exigentes, por eso el trabajo en genética, manejo y confort es clave para lograr vacas más productivas, fértiles y resistentes”, señaló.
Respecto al contexto reciente, Pistilli calificó al 2025 como un año excepcional para el sector, impulsado por buenas condiciones climáticas, disponibilidad de forraje y precios internacionales favorables. Este escenario permitió un crecimiento en la producción y una mejor dinámica en la industria láctea.
Además, destacó el impacto de políticas públicas vinculadas al consumo interno, como los programas de alimentación escolar, que contribuyen a sostener la demanda y evitar acumulación de stock en las industrias. En paralelo, resaltó que el consumo per cápita en Paraguay ha mostrado una mejora en los últimos años, aunque aún se mantiene por debajo de las recomendaciones internacionales.
“El consumo pasó de 80 a 135 litros per cápita al año, pero todavía estamos por debajo de lo recomendado. Incentivar el consumo es clave no solo para la nutrición, sino también para sostener la producción y la industria”, indicó.
De cara al 2026, proyectó un escenario positivo, aunque sin repetir los niveles excepcionales del año anterior. Señaló que las condiciones productivas se mantienen favorables y que la industria aún cuenta con capacidad ociosa, lo que abre espacio para seguir creciendo.

En ese contexto, subrayó la necesidad de avanzar en la apertura de nuevos mercados para sostener la expansión del sector, considerando que la mayor parte de las exportaciones corresponde a leche en polvo. “Si queremos seguir creciendo, tenemos que seguir trabajando a nivel país para abrir nuevos mercados y colocar nuestra producción”, concluyó.