Educación en Paraguay: el desafío de formar talento global y cerrar la brecha con la innovación
El sistema educativo paraguayo atraviesa un momento de inflexión. Mientras crece la demanda de profesionales y el país comienza a posicionarse como formador de talento para la región, el debate se centra en la calidad, la orientación de la formación y la capacidad de adaptarse a un mercado cada vez más exigente.
En ese contexto, advierten que Paraguay aún arrastra diferencias estructurales frente a otros países, especialmente en lo que respecta a innovación, investigación y desarrollo científico.
“Tenemos que entender que nuestro sistema es muy diferente a otros sistemas educativos, pero estamos en un proceso en el que sí podemos competir”, indicó la Dra. María Eugenia Crichigno Paoli, Rectora de la UPAP.
La académica sostuvo que el crecimiento en matrícula no es casual y responde, en parte, a mejoras en la calidad educativa. Como ejemplo, citó el desempeño de egresados paraguayos en el exterior, particularmente en el área de salud.
“Hoy estamos en el cuarto lugar en Brasil en cantidad de egresados de medicina que aprueban los exámenes de validación, y eso habla no solo de cantidad, sino también de calidad”, aseguró.
Sin embargo, también marcó una diferencia clave en el enfoque del sistema educativo. Mientras países como Brasil priorizan la ciencia, la tecnología y la investigación, Paraguay aún orienta su modelo hacia la inserción laboral rápida.

“Paraguay hoy busca lanzar profesionales que puedan acceder a un empleo en el corto plazo, pero todavía no toma como prioridad la innovación o la investigación científica”, afirmó.
Desde su visión, el crecimiento económico proyectado para el país solo será sostenible si se fortalece el capital humano, con mayor inversión y articulación con el sector privado.
“La educación superior necesita inversión en tecnología, innovación y recursos humanos de avanzada. Ese es el camino para acompañar el desarrollo del país”, remarcó.
En paralelo, el fenómeno de exportación de talento empieza a consolidarse como una nueva realidad para Paraguay, especialmente en áreas como la medicina, donde existe una demanda regional insatisfecha.
“Paraguay se volvió un exportador de talento en los últimos años, y eso responde a una necesidad concreta de la región”, explicó Luis López Lafuente, Vicerrector de la Universidad Central.
El académico señaló que el desafío no pasa únicamente por formar más profesionales, sino por formar los perfiles correctos, alineados a las necesidades del mercado internacional.
“La región no necesita solo más profesionales, necesita profesionales adecuados. Hay que leer la demanda y alinearse a esa competencia global”, sostuvo.
En ese sentido, destacó una ventaja comparativa del sistema local: la formación práctica. A diferencia de otros países, los estudiantes en Paraguay tienen mayor contacto con casos reales durante su proceso formativo.
“Acá los estudiantes tienen mucha más experiencia con pacientes durante su formación, y eso les da una ventaja frente a otros sistemas”, aseguró.
No obstante, advirtió que el desafío va más allá de las aulas dado que para consolidarse como un polo educativo regional, Paraguay necesita construir un ecosistema integral que acompañe al estudiante.

“No se trata solo de educación. Hay que generar un ecosistema que incluya vivienda, seguridad, transporte y servicios. Esa experiencia es clave para atraer y retener talento”, afirmó.
En ciudades como Ciudad del Este, este modelo ya empieza a tomar forma, impulsando no solo la educación, sino también la economía local.
“Tenemos la oportunidad de convertirnos en un hub regional de formación, donde estudiar en Paraguay también signifique vivir, desarrollarse y proyectarse profesionalmente”, concluyó.
Así, el país enfrenta un doble desafío: sostener el crecimiento en cantidad de egresados y, al mismo tiempo, dar el salto hacia un sistema educativo más sofisticado, capaz de competir no solo en la región, sino en el escenario global.